Cadera: un tratamiento celular diseñado para recuperar movilidad y función.
El dolor en la cadera puede afectar la marcha, limitar el movimiento y dificultar la práctica de actividad física. Puede aparecer de forma repentina después de un golpe o una caída, o desarrollarse progresivamente como consecuencia del desgaste y de determinados patrones de movimiento. En LYRACELL evaluamos las estructuras afectadas para identificar el origen del dolor y definir un tratamiento personalizado.
Terapia celular autólogaGuiado por ecografíaSin cirugíaLaboratorio GMP

El dolor de cadera puede tener diferentes causas.
La cadera es una articulación de esfera y cavidad formada por la unión de la cabeza del fémur y el acetábulo de la pelvis. El cartílago protege sus superficies, mientras que el labrum y los ligamentos capsulares aportan estabilidad. Grupos musculares como los glúteos, el iliopsoas y los aductores intervienen en el movimiento y la distribución de las cargas.
El dolor puede estar asociado principalmente a:
Desgaste y daño articular
El deterioro progresivo del cartílago puede producir artrosis de cadera o coxartrosis. También pueden presentarse edema óseo e irregularidades como osteofitos o un choque femoroacetabular, que generan roce, dolor y limitación del rango de movimiento.
Lesiones del labrum
El labrum es un anillo de fibrocartílago que sella la articulación, distribuye las cargas y aporta estabilidad. Sus fisuras o rupturas pueden comprometer la amortiguación y la succión articular, y acelerar el desgaste de la superficie de la cadera.
Lesiones de ligamentos y tendones
Los estiramientos, las tendinopatías o las rupturas en estructuras tendinosas ubicadas en zonas como el trocánter mayor o el glúteo medio pueden comprometer la estabilidad, alterar la biomecánica de la marcha y contribuir a la atrofia y la pérdida de fuerza muscular.
En muchos casos, varias estructuras se encuentran afectadas simultáneamente.

Tus propias células, orientadas al tejido que necesita ser tratado.
El cuerpo posee mecanismos naturales de autorreparación. Sin embargo, ante lesiones estructurales avanzadas, rupturas complejas del labrum o de los tendones, o un choque articular que produce fricción y microlesiones continuas, esa capacidad puede resultar insuficiente.
En estos casos, el aporte de células nuevas busca favorecer la regeneración del tejido, reducir la inflamación y acompañar la recuperación de la función de la cadera.
El tratamiento personalizado combina dos componentes clave: células madre, que tienen la capacidad de contribuir al reemplazo y la reconstrucción del tejido dañado, y células del sistema inmune —linfocitos—, que intervienen en la orientación de las células madre hacia el tejido que necesita ser tratado —cartílago, labrum, tendón o hueso— y en su correcta integración.
Bajo los protocolos del Método Moviglia, el equipo de LYRACELL obtiene células madre de la grasa del propio paciente. Estas se procesan y multiplican en el laboratorio y luego se combinan con linfocitos específicos del tejido. La preparación incluye células madre prediferenciadas y linfocitos orientados hacia las estructuras identificadas en el diagnóstico.
La combinación de ambos tipos de células busca acompañar el proceso natural de reparación del cuerpo, mediante un abordaje personalizado y bajo estrictos protocolos de seguridad.

Del laboratorio a tu cadera
Las células del propio paciente se procesan en el laboratorio y se preparan de acuerdo con el tejido identificado en la evaluación, siguiendo los protocolos del Método Moviglia y estándares GMP, antes de realizar la aplicación dirigida.
Cuatro etapas, un proceso definido para cada caso.
Desde la evaluación inicial hasta el seguimiento de tu evolución, cada etapa del tratamiento está definida por el equipo médico según tu caso.
Una evaluación precisa permite tratar el problema específico, no solamente el dolor.
¿Este tratamiento puede ser una opción para ti?
La indicación se define de manera individual a partir de la evaluación médica, los síntomas y los estudios por imágenes.
Puede ser una opción si…
Tienes dolor persistente o limitación funcional en la cadera.
El dolor afecta tu marcha o tus actividades cotidianas.
Has perdido movilidad o capacidad para realizar actividad física.
Tus estudios médicos indican una alteración estructural.
Buscas preservar la función de la cadera y actuar ante signos de deterioro.
Puede ser necesario otro abordaje si…
Existe artrosis muy avanzada, colapso de la cabeza femoral, pérdida completa del espacio articular o fricción ósea continua. Estos cuadros pueden requerir una solución protésica.
El dolor tiene su origen en una alteración de la columna lumbar, como una radiculopatía o una hernia de disco.
Los síntomas provienen de la articulación sacroilíaca.
La evaluación permite diferenciar una alteración estructural de la cadera de otras causas que pueden producir síntomas similares.
Recuperar el tejido es parte del proceso. Recuperar la movilidad también implica trabajar sobre la función.
El plan de recuperación puede incluir rehabilitación para fortalecer los glúteos, el core y los isquiotibiales, y recuperar progresivamente el rango de movimiento. El seguimiento permite evaluar cómo evoluciona la función de la cadera y adaptar la rehabilitación a cada caso.
Primeros días
Pueden presentarse molestias o inflamación local transitoria. El equipo indica los cuidados necesarios y los ajustes temporales de la actividad y la carga de peso.
Rehabilitación y evolución
A partir de la segunda semana comienza la integración y maduración celular. La rehabilitación acompaña este proceso para fortalecer los glúteos, el core y los isquiotibiales, y recuperar progresivamente el rango articular.
Resultados medibles
Los controles clínicos y funcionales permiten evaluar dolor, movilidad, fuerza y función. Cuando está indicado, se incorporan nuevos estudios por imágenes para comparar la evolución con el punto de partida.
¿Qué resultados pueden esperarse? El objetivo del tratamiento es favorecer la recuperación funcional, reducir la inflamación y las limitaciones asociadas con la lesión, y acompañar los procesos biológicos de reparación del tejido. La respuesta, los tiempos y el grado de recuperación varían en cada paciente y dependen, entre otros factores, del diagnóstico, el tipo de lesión y el estado inicial del tejido.
La literatura disponible utiliza variables como dolor, movilidad, rango de movimiento, función e imágenes para evaluar la evolución, pero los resultados de las terapias celulares siguen siendo heterogéneos según el tipo de intervención y lesión.
Lo que necesitas saber sobre el tratamiento celular de cadera
Depende del diagnóstico. Evaluamos distintas afecciones de la cadera, incluidas la coxartrosis, el choque femoroacetabular, las lesiones del labrum y las lesiones tendinosas —como las del trocánter mayor o el glúteo medio—, para determinar si la terapia celular autóloga es una opción adecuada en cada caso.
Sí, es una de las afecciones más frecuentes que evaluamos. La indicación depende del grado de la lesión, la estabilidad articular y su impacto sobre la función, y se define siempre a partir de una evaluación médica.
Se utilizan células madre mesenquimales obtenidas del tejido adiposo del propio paciente y linfocitos autólogos obtenidos de la sangre.
El equipo médico evalúa tu historia clínica, los antecedentes traumáticos o deportivos y los estudios por imágenes (ecografía, radiografía o resonancia) para determinar si la terapia celular puede formar parte del tratamiento más adecuado para tu caso.
Sí, la aplicación se realiza de manera dirigida sobre la zona a tratar —el espacio articular, el hueso o los tejidos tendinosos—, con guía ecográfica cuando está indicada.
En determinados casos puede ser una alternativa no quirúrgica. En lesiones más extensas, como las que requieren una artroscopia de cadera, la terapia celular puede utilizarse como coadyuvante de la cirugía, no como reemplazo — la indicación se define según el diagnóstico.
Varía según el tipo de lesión y la evolución de cada paciente. El equipo médico indica cuidados específicos en los primeros días y define el plan de recuperación funcional de forma progresiva.
El retorno a la actividad física y deportiva se realiza de manera progresiva, de acuerdo con la evolución clínica, el trabajo de fortalecimiento muscular y las indicaciones del equipo médico — no hay un plazo único para todos los casos.
A través de controles clínicos, evaluación funcional (dolor, movilidad y fuerza) y estudios de seguimiento por imágenes cuando corresponde, comparando la evolución con el punto de partida.
Si el diagnóstico indica que se requiere otro abordaje, incluida una solución protésica o una evaluación de columna, el equipo médico te lo comunica y te orienta sobre los próximos pasos más adecuados para tu caso.
Es un campo de investigación en evolución: la evidencia disponible muestra resultados de interés en determinados contextos, aunque varía según el tipo de lesión y protocolo celular. En LYRACELL cada indicación parte del diagnóstico individual y se acompaña de seguimiento con resultados medibles.
El primer paso es entender tu caso.
Cada tratamiento comienza con una evaluación médica para conocer tu diagnóstico, identificar las estructuras afectadas y determinar qué abordaje puede ser adecuado para ti.







