Corazón: tratar el daño empieza por entender qué está limitando su función.
El corazón trabaja de manera continua para impulsar la sangre y llevar oxígeno y nutrientes a todo el organismo. Cuando su músculo pierde capacidad para contraerse o relajarse adecuadamente, puede disminuir la eficiencia con la que bombea la sangre y comenzar a limitar actividades que antes se realizaban con normalidad. En LYRACELL evaluamos el estado estructural y funcional del corazón para determinar si la terapia celular autóloga puede formar parte de un tratamiento personalizado en pacientes con insuficiencia cardíaca.
Terapia celular autólogaEvaluación cardiológica integralAdministración intravenosaLaboratorio GMP

Cada latido depende de un músculo capaz de contraerse, relajarse y movilizar la sangre de manera eficiente.
El corazón es un órgano muscular formado por cavidades que reciben e impulsan la sangre a través del sistema circulatorio. Su pared está compuesta principalmente por miocardio, el tejido muscular responsable de generar la fuerza necesaria para cada latido.
Cuando este músculo se debilita, se vuelve rígido o presenta áreas dañadas, el corazón puede perder progresivamente capacidad para movilizar el volumen de sangre que el organismo necesita. Cuando este compromiso altera de manera significativa su funcionamiento, puede desarrollarse insuficiencia cardíaca. El daño puede involucrar diferentes mecanismos de manera simultánea:
Deterioro del miocardio
El músculo cardíaco puede sufrir pérdida o daño de células musculares como consecuencia de una reducción del riego sanguíneo, infartos previos o determinadas miocardiopatías. Esto puede afectar la capacidad de contracción del corazón.
Remodelado y dilatación cardíaca
Frente a una alteración persistente de su función, las cavidades cardíacas pueden dilatarse o sus paredes modificar su espesor. Este proceso de remodelado cambia progresivamente la estructura del corazón y puede disminuir todavía más la eficiencia del bombeo.
Congestión y retención de líquidos
Cuando el corazón no logra movilizar la sangre adecuadamente, puede producirse congestión en diferentes regiones del organismo. La acumulación de líquido en los pulmones puede contribuir a la falta de aire, mientras que la retención en los tejidos puede generar hinchazón en piernas, tobillos, pies o abdomen.
El compromiso del músculo cardíaco puede coexistir con mecanismos de inflamación crónica. Por eso, la evaluación necesita determinar qué grado de daño existe y cómo está afectando la función del corazón.

Los síntomas pueden variar según el grado de compromiso.
Fatiga y debilidad
Puede aparecer una sensación persistente de cansancio o una menor capacidad para sostener actividades que antes se realizaban sin dificultad.
Falta de aire
La disnea puede manifestarse durante el esfuerzo y, en cuadros más avanzados, también en reposo.
Menor tolerancia al esfuerzo
Caminar, subir escaleras o realizar tareas cotidianas puede comenzar a requerir pausas frecuentes.
Retención de líquidos
Puede aparecer hinchazón progresiva en piernas, tobillos, pies o abdomen.
Dificultad para descansar
En algunos pacientes, la congestión puede hacer que la falta de aire se intensifique al acostarse e interfiera con el descanso nocturno.
Una terapia definida a partir del tejido cardíaco comprometido.
El corazón cuenta con mecanismos biológicos propios de reparación. Sin embargo, frente a lesiones importantes, infartos previos o un deterioro avanzado de la función cardíaca, estos mecanismos pueden resultar insuficientes frente al daño acumulado.
El tratamiento utilizado en LYRACELL combina células madre mesenquimales obtenidas del tejido adiposo con linfocitos autólogos provenientes de la sangre.
Bajo los protocolos del Método Moviglia, el equipo de LYRACELL prepara una terapia celular específica, prediferenciada hacia tipos celulares vinculados con el tejido miocárdico y vascular, de acuerdo con las características del compromiso identificado. Los linfocitos forman parte del proceso de orientación de la preparación celular hacia las estructuras cardíacas que se busca tratar.
La terapia se administra mediante infusión intravenosa, con el objetivo de favorecer los procesos biológicos asociados a la reparación y remodelación del tejido dañado y acompañar la recuperación funcional del corazón.

Del laboratorio al corazón
Las células madre y los linfocitos se obtienen del propio paciente y se procesan en laboratorio siguiendo los protocolos del Método Moviglia. A partir del diagnóstico y del grado de compromiso del músculo cardíaco y los vasos sanguíneos, el equipo de LYRACELL prepara una terapia celular específica. Las células madre prediferenciadas hacia linajes vinculados con el tejido cardíaco se combinan con linfocitos específicos y posteriormente se administran mediante infusión intravenosa.
Cuatro etapas para abordar el corazón a partir de su estado estructural y funcional.
El tratamiento se define según el origen del daño, la extensión del tejido comprometido y el impacto sobre la función cardíaca.
Una evaluación precisa permite tratar el problema específico, no solamente el síntoma.
¿Este tratamiento puede ser una opción para ti?
La indicación se define de manera individual y requiere que exista un compromiso estructural u orgánico del corazón objetivable mediante estudios diagnósticos, asociado a síntomas y limitación funcional.
Puede ser una opción si…
Presentas fatiga, falta de aire o menor tolerancia al esfuerzo asociadas a insuficiencia cardíaca.
Existe un compromiso estructural del corazón demostrado mediante estudios diagnósticos.
Los estudios muestran una alteración de la función del músculo cardíaco.
Has sufrido un infarto previo con daño residual del miocardio susceptible de este abordaje.
La capacidad física se ha reducido progresivamente como consecuencia del compromiso cardíaco.
Buscas un tratamiento definido a partir del estado estructural y funcional de tu corazón.
Puede ser necesario otro abordaje si…
Existe una insuficiencia cardíaca aguda descompensada que requiere estabilización inmediata.
Existe shock cardiogénico.
Se presentan arritmias ventriculares graves no controladas.
El cuadro requiere soporte vital urgente o una intervención cardiovascular de mayor complejidad.
La fatiga o falta de aire tienen principalmente un origen respiratorio, como una EPOC severa no controlada.
Existe una anemia sistémica no corregida que pueda explicar los síntomas.
El daño miocárdico se relaciona con enfermedades congénitas o autoinmunes para las cuales no se plantea esta estrategia terapéutica.
Los estudios cardíacos no explican la sintomatología y es necesario investigar otro posible origen.
La indicación se define de manera individual a partir de la evaluación médica y los estudios correspondientes.
Tratar el corazón es parte del proceso. Acompañar su función también.
En pacientes con insuficiencia cardíaca, el seguimiento permite evaluar cómo responde el organismo y cómo evoluciona la capacidad cardiovascular a lo largo del tratamiento.
Seguimiento médico
El equipo controla la evolución clínica y los parámetros cardiovasculares y evalúa los ajustes que puedan ser necesarios en el tratamiento médico de cada paciente.
Rehabilitación cardíaca
La rehabilitación cardíaca supervisada acompaña el proceso con un plan adaptado a la capacidad funcional y al estado cardiovascular individual. La actividad se ajusta progresivamente según la evolución y la tolerancia de cada paciente.
Resultados medibles
El seguimiento permite evaluar aspectos como tolerancia al esfuerzo, fatiga, falta de aire y capacidad funcional. También pueden repetirse estudios de laboratorio y por imágenes, incluyendo parámetros de función cardíaca, para comparar objetivamente la evolución con el punto de partida.
¿Qué resultados pueden esperarse? El objetivo del tratamiento es favorecer los procesos biológicos asociados a la reparación y remodelación del tejido cardíaco dañado, y acompañar la recuperación funcional del corazón. La respuesta, los tiempos y el grado de recuperación varían en cada paciente y dependen, entre otros factores, del diagnóstico, la extensión del daño y el estado inicial del paciente.
La literatura disponible utiliza variables como capacidad funcional, síntomas, fracción de eyección y estudios por imágenes para evaluar la evolución, pero los resultados de las terapias celulares en el ámbito cardiovascular siguen siendo heterogéneos según el tipo de intervención y cuadro clínico.
Lo que necesitas saber sobre el tratamiento celular del corazón
Es una condición en la que el corazón no logra bombear la sangre con la eficiencia necesaria para responder adecuadamente a las necesidades del organismo. Puede relacionarse con alteraciones en la contracción o relajación del músculo cardíaco.
Depende de cada caso. Puede existir daño del miocardio, cambios en la estructura de las cavidades y alteraciones funcionales que modifican la capacidad de bombeo del corazón.
Según el caso, pueden utilizarse ecocardiograma, electrocardiograma, resonancia magnética cardíaca, análisis de laboratorio y otros estudios cardiovasculares.
Es uno de los parámetros utilizados para evaluar la función cardíaca y expresa qué proporción de sangre expulsa el ventrículo en cada contracción. Debe interpretarse junto con el resto de los hallazgos clínicos y estudios.
Se trabaja con material autólogo. Las células madre se obtienen del tejido adiposo del propio paciente y los linfocitos, de la sangre periférica.
La preparación celular se administra mediante infusión intravenosa.
Habitualmente se contemplan 3 aplicaciones distribuidas en un período de 6 a 12 meses. La indicación final depende de las características de cada caso.
Sí. La rehabilitación cardíaca supervisada forma parte del seguimiento, para acompañar la capacidad funcional y cardiovascular.
Se evalúan los síntomas, la capacidad funcional y los parámetros cardiovasculares. También pueden repetirse estudios de laboratorio y por imágenes para comparar la evolución con el estado inicial.
No. Estos síntomas también pueden relacionarse con enfermedades respiratorias, anemia u otras condiciones. El diagnóstico requiere determinar si existe un compromiso cardíaco que explique la sintomatología.
El primer paso es entender cómo está funcionando tu corazón.
Cada tratamiento comienza con una evaluación médica para conocer el estado estructural y funcional del corazón, determinar el origen del compromiso y definir qué abordaje puede ser adecuado para ti.







