Piel: un abordaje celular orientado a recuperar la calidad del tejido.
La pérdida de elasticidad, la flacidez, las arrugas profundas o los cambios en la textura y la luminosidad pueden reflejar transformaciones estructurales asociadas con el envejecimiento y el daño acumulado de la piel. En LYRACELL evaluamos el estado del tejido y las áreas afectadas para definir un tratamiento personalizado con terapia celular autóloga, según las características de cada caso y bajo criterio médico.
Terapia celular autólogaAplicación localizada o endovenosaSin cirugíaLaboratorio GMP

El envejecimiento de la piel también ocurre en sus estructuras más profundas.
La piel es el órgano más extenso del cuerpo y está formada por tres capas principales —epidermis, dermis e hipodermis— que cumplen funciones de protección, hidratación y sostén.
Con el envejecimiento biológico y la exposición acumulada a distintos factores externos, pueden producirse cambios en componentes fundamentales de estas estructuras. La pérdida de colágeno, las alteraciones de la matriz extracelular y el daño oxidativo suelen presentarse de manera simultánea:
Degradación de colágeno y elastina
La disminución en la producción de colágeno y la fragmentación de las fibras de elastina reducen progresivamente la firmeza y la elasticidad del tejido, favoreciendo la aparición de flacidez, pérdida de volumen y arrugas.
Adelgazamiento dérmico y pérdida de matriz extracelular
La reducción de componentes como el ácido hialurónico y los proteoglicanos puede disminuir la capacidad de la piel para retener agua y contribuir a la pérdida de grosor y a una textura más irregular.
Estrés oxidativo y fotodaño
La exposición solar, la contaminación y otros factores que favorecen el estrés oxidativo pueden contribuir a procesos inflamatorios de bajo grado y afectar tanto el recambio celular como los pequeños vasos sanguíneos que aportan oxígeno y nutrientes al tejido.

Señales que pueden indicar un cambio en la calidad de la piel.
Pérdida de firmeza
La disminución de colágeno y elastina puede hacer que la piel pierda progresivamente sostén y tonicidad.
Arrugas más profundas
Los cambios estructurales de la dermis pueden hacer que determinadas líneas y pliegues se vuelvan más visibles.
Cambios en la textura
El adelgazamiento dérmico y las alteraciones de la matriz extracelular pueden generar una superficie menos uniforme.
Pérdida de volumen
El deterioro de las estructuras de sostén puede modificar progresivamente el volumen y la apariencia de determinadas áreas.
Menor luminosidad
El daño acumulado y los cambios en el microambiente cutáneo pueden hacer que la piel pierda parte de su aspecto uniforme y saludable.
Tus propias células, orientadas hacia las estructuras de la piel.
El cuerpo posee mecanismos naturales para mantener y reparar sus tejidos. Sin embargo, ante la exposición solar acumulada, los cambios hormonales, el estrés prolongado o el envejecimiento biológico, esta capacidad puede resultar insuficiente.
En estos casos, el aporte de células nuevas busca favorecer procesos biológicos asociados con la remodelación del microambiente cutáneo, modular la inflamación local y acompañar la recuperación de la calidad del tejido.
El tratamiento personalizado combina dos componentes clave: células madre mesenquimales, que pueden participar en procesos relacionados con la remodelación del tejido y la producción de componentes como colágeno, elastina y ácido hialurónico, y células del sistema inmune —linfocitos—, que intervienen en la orientación de la preparación celular y en su interacción con las estructuras de la dermis y el entorno inflamatorio del tejido.
Bajo los protocolos del Método Moviglia, el equipo de LYRACELL obtiene células madre del tejido adiposo del propio paciente y linfocitos autólogos provenientes de la sangre. Las células se procesan en el laboratorio y se combinan como parte de una preparación orientada hacia el tejido cutáneo. La preparación puede administrarse mediante aplicaciones localizadas en la dermis o por vía endovenosa cuando así lo determina el plan médico, con el objetivo de acompañar la evolución de características como la firmeza, la elasticidad, el grosor y la hidratación de la piel.
La combinación de ambos tipos de células busca acompañar el proceso natural de reparación del cuerpo, mediante un abordaje personalizado y bajo estrictos protocolos de seguridad.

Del laboratorio a tu piel
Las células madre y los linfocitos se obtienen del propio paciente y se procesan en el laboratorio siguiendo los protocolos del Método Moviglia. A partir de las características de la piel y de las áreas identificadas durante la evaluación, el equipo de LYRACELL prepara una combinación celular específica antes de su aplicación.
Cuatro etapas, un proceso definido según las necesidades de tu piel.
Desde la evaluación del tejido hasta el seguimiento de su evolución, cada etapa se define de acuerdo con las características y el grado de compromiso identificado.
Una evaluación precisa permite tratar el problema específico, no solamente el signo visible.
¿Este tratamiento puede ser una opción para ti?
La indicación se define de manera individual a partir del estado de la piel, los signos de envejecimiento o fotodaño y la evaluación médica.
Puede ser una opción si…
Presentas signos de envejecimiento cutáneo que afectan la firmeza, la elasticidad o la textura de la piel.
Existe elastosis solar o fotodaño asociado con la exposición acumulada a la radiación solar.
Has comenzado a notar flacidez o pérdida de volumen.
Las arrugas se han vuelto más profundas o visibles.
Buscas mejorar la calidad del tejido mediante un abordaje regenerativo definido médicamente.
Buscas preservar la calidad de la piel y actuar ante signos tempranos de envejecimiento o deterioro estructural.
Puede ser necesario otro abordaje si…
Existen lesiones dermatológicas malignas o premalignas activas, cáncer de piel no tratado o lesiones sospechosas que requieren previamente una evaluación, biopsia o extirpación.
Existe una enfermedad dermatológica autoinmune activa, como psoriasis severa o lupus cutáneo.
Hay una infección bacteriana o viral activa en el área a tratar, como herpes simple activo.
La indicación se define de manera individual a partir de la evaluación médica y del estado de la piel.
La evolución de la piel es progresiva y necesita seguimiento.
Después de la aplicación, el equipo médico define los cuidados y controles de acuerdo con las áreas tratadas, las características de la piel y la evolución de cada paciente.
Primeros días
Pueden aparecer molestias leves o enrojecimiento transitorio en los sitios de aplicación. El equipo médico indica los cuidados posteriores y las pautas necesarias para cada caso.
Evolución progresiva
Los cambios en el tejido se evalúan durante las semanas y meses posteriores al tratamiento. El seguimiento permite observar la evolución de aspectos como la firmeza, la elasticidad, la textura y la apariencia general de la piel.
Resultados medibles
La evolución puede documentarse mediante la evaluación clínica y el seguimiento comparativo de las áreas tratadas, tomando como referencia las condiciones iniciales de la piel.
¿Qué resultados pueden esperarse? El objetivo del tratamiento es favorecer la recuperación de la calidad del tejido cutáneo, modular la inflamación local y acompañar los procesos biológicos de remodelación de la piel. La respuesta, los tiempos y el grado de evolución varían en cada paciente y dependen, entre otros factores, del estado inicial del tejido, las áreas tratadas y las características individuales.
La literatura disponible utiliza variables como firmeza, elasticidad, textura e imágenes comparativas para evaluar la evolución, pero los resultados de las terapias celulares en el ámbito estético siguen siendo heterogéneos según el tipo de intervención y el caso.
Lo que necesitas saber sobre el tratamiento celular de la piel
Con el envejecimiento pueden disminuir el colágeno, la elastina y distintos componentes de la matriz extracelular. También pueden producirse cambios relacionados con el estrés oxidativo y el fotodaño. En conjunto, estos procesos pueden afectar la firmeza, la elasticidad, el grosor, la hidratación y la textura de la piel.
El tratamiento utiliza material autólogo. Las células madre mesenquimales se obtienen del tejido adiposo del propio paciente y los linfocitos, de la sangre periférica.
Las células se procesan en el laboratorio y se combinan con linfocitos activados para reconocer estructuras propias de la dermis, siguiendo los protocolos del Método Moviglia.
Las aplicaciones localizadas pueden realizarse en áreas como el rostro, el cuello, el escote y las manos. Las zonas específicas se determinan durante la evaluación médica.
La preparación puede administrarse mediante microinyecciones localizadas en la dermis. El plan médico también puede contemplar la administración por vía endovenosa, según las características de cada caso.
La evolución se evalúa progresivamente durante las semanas y meses posteriores a la aplicación. No existe un plazo único, ya que la respuesta depende de las características de la piel y de cada paciente.
No existe un esquema único. La cantidad y la frecuencia de las aplicaciones se determinan según el grado de compromiso cutáneo y la evolución clínica observada.
No necesariamente. La terapia celular responde a objetivos y criterios de indicación específicos. Su posible combinación con otros procedimientos estéticos debe definirse de manera individual, de acuerdo con las características de la piel y los objetivos de cada paciente.
El primer paso es entender qué necesita tu piel.
Cada tratamiento comienza con una evaluación médica para conocer el estado del tejido, identificar las áreas a tratar y determinar qué abordaje puede ser adecuado para ti.







