Nervio trigémino: abordar el dolor facial empieza por identificar el origen del daño.
El dolor facial intenso, la sensación de ardor o las alteraciones de la sensibilidad pueden estar relacionados con un compromiso del nervio trigémino. En LYRACELL evaluamos el estado de las ramas nerviosas y los tejidos involucrados para identificar el origen del dolor y determinar si la terapia celular autóloga puede formar parte de un tratamiento personalizado.
Terapia celular autólogaAplicación localizadaSin cirugíaLaboratorio GMP

Cuando el nervio está afectado, estímulos cotidianos pueden convertirse en dolor.
El nervio trigémino transmite la sensibilidad de la cara, la cavidad oral y la córnea hacia el cerebro. También participa en el control de los músculos de la masticación.
Cuando existe una neuropatía del trigémino, pueden producirse alteraciones en la estructura y la función de sus fibras nerviosas. El compromiso puede afectar la transmisión de las señales sensitivas y generar dolor incluso frente a estímulos que normalmente no deberían provocarlo:
Desmielinización y daño axonal
La pérdida o alteración de la mielina —la capa que protege las fibras nerviosas— puede modificar la transmisión de los impulsos eléctricos y generar señales anormales de dolor ante estímulos habitualmente indoloros, fenómeno conocido como alodinia.
Compresión microvascular o estructural
El contacto repetitivo o la presión ejercida por estructuras o vasos sanguíneos adyacentes puede generar irritación mecánica e inflamación sobre la raíz del nervio.
Sensibilización central y microinflamación
La persistencia del daño nervioso puede mantener un entorno inflamatorio tanto periférico como central y contribuir a que el circuito de dolor neuropático permanezca activo.
Estos mecanismos pueden presentarse de manera simultánea y contribuir a la persistencia de los síntomas.

Señales que pueden indicar un compromiso del nervio trigémino.
Dolor facial intenso
Puede aparecer como episodios punzantes o descargas en distintas zonas del rostro.
Ardor o dolor persistente
En algunos casos, la molestia puede sentirse como quemazón o dolor continuo.
Dolor ante estímulos cotidianos
Lavarse la cara, cepillarse los dientes, hablar, masticar o incluso sentir el viento sobre el rostro pueden desencadenar dolor.
Alteraciones de la sensibilidad
Pueden aparecer cambios en la percepción de determinadas áreas de la cara o la cavidad oral.
Compromiso funcional
Cuando los síntomas persisten, actividades tan habituales como comer, hablar o realizar la higiene personal pueden verse condicionadas.
Tus propias células, orientadas hacia el tejido nervioso afectado.
El cuerpo posee mecanismos naturales para reparar sus tejidos. Sin embargo, ante traumatismos graves, compresiones mecánicas prolongadas o daño neurológico crónico, esta capacidad puede resultar insuficiente.
En estos casos, el aporte de células nuevas busca favorecer procesos biológicos relacionados con el soporte y la remodelación de la fibra nerviosa y de su entorno, y acompañar la evolución funcional y del dolor neuropático.
El tratamiento personalizado combina dos componentes clave: células madre mesenquimales, que pueden liberar factores neurotróficos relacionados con la protección de la estructura axonal, la remielinización y la remodelación del tejido nervioso periférico, y células del sistema inmune —linfocitos—, que intervienen en la orientación de la preparación hacia los tipos celulares vinculados con el tejido afectado y en su interacción con el entorno inflamatorio.
Bajo los protocolos del Método Moviglia, el equipo de LYRACELL obtiene células madre del tejido adiposo del propio paciente y linfocitos autólogos provenientes de la sangre. Las células se procesan en el laboratorio y se combinan como parte de una preparación orientada hacia las estructuras del sistema nervioso periférico. La preparación se administra mediante una aplicación localizada alrededor del nervio afectado, con el objetivo de favorecer procesos biológicos asociados con la reparación del tejido nervioso y acompañar su evolución clínica y funcional.
La combinación de ambos tipos de células busca acompañar el proceso natural de reparación del cuerpo, mediante un abordaje personalizado y bajo estrictos protocolos de seguridad.

Del laboratorio al nervio trigémino
Las células madre y los linfocitos se obtienen del propio paciente y se procesan en el laboratorio siguiendo los protocolos del Método Moviglia. A partir del diagnóstico y del tipo de compromiso identificado, el equipo de LYRACELL prepara una combinación celular específica antes de su aplicación alrededor del nervio afectado.
Cuatro etapas, un proceso definido según el origen del dolor.
Desde la identificación de lo que está afectando al nervio hasta el seguimiento de su evolución, cada etapa se define de acuerdo con las características de cada caso.
Una evaluación precisa permite tratar el problema específico, no solamente el síntoma.
¿Este tratamiento puede ser una opción para ti?
La indicación requiere identificar un compromiso estructural o funcional del nervio trigémino mediante la evaluación médica y los estudios diagnósticos correspondientes.
Puede ser una opción si…
Presentas dolor asociado con una neuropatía o neuralgia del trigémino.
Experimentas ardor, alteraciones sensitivas o dolor ante estímulos normalmente indoloros.
Los síntomas afectan actividades cotidianas como hablar, masticar, lavarte la cara o cepillarte los dientes.
Los estudios muestran un compromiso estructural o funcional objetivable del nervio.
Existe un antecedente de traumatismo o cirugía relacionado con el compromiso nervioso.
Buscas abordar el compromiso del tejido nervioso y acompañar la recuperación de su función.
Buscas actuar ante un daño nervioso identificado antes de que la limitación funcional avance.
Puede ser necesario otro abordaje si…
Existe una compresión tumoral severa o una malformación vascular compleja que requiere una intervención neuroquirúrgica o descompresión inmediata.
El dolor tiene un origen no neuropático, como un proceso infeccioso agudo de origen odontogénico o una sinusitis aguda.
La evaluación identifica otra patología que no está vinculada con la estructura o la función del nervio trigémino.
La indicación se define de manera individual a partir de la evaluación neurológica y los estudios correspondientes.
El tejido nervioso tiene sus propios tiempos. Acompañar su función también forma parte del proceso.
Después de la aplicación, el equipo médico define el seguimiento de acuerdo con el origen del compromiso, el tiempo de evolución y la respuesta de cada paciente.
Primeros días
El equipo médico indica los cuidados posteriores a la aplicación y las modificaciones temporales de la actividad que correspondan según cada caso.
Terapia física y neurológica
La rehabilitación puede complementar el tratamiento celular con estrategias orientadas a desensibilizar progresivamente la zona y acompañar la función facial. El plan se adapta a las características y los síntomas de cada paciente.
Resultados medibles
El seguimiento permite evaluar la evolución de la intensidad y la frecuencia del dolor, la sensibilidad y las actividades que se encontraban limitadas antes del tratamiento. Cuando está indicado, pueden incorporarse nuevas evaluaciones neurológicas o estudios complementarios para comparar la evolución con el punto de partida.
¿Qué resultados pueden esperarse? El objetivo del tratamiento es favorecer los procesos biológicos de reparación del tejido nervioso, reducir la inflamación local y acompañar la evolución funcional y del dolor neuropático. La respuesta, los tiempos y el grado de evolución varían en cada paciente y dependen, entre otros factores, del origen del compromiso, el tiempo de evolución y el estado inicial del tejido nervioso.
La literatura disponible utiliza variables como intensidad del dolor, sensibilidad y función facial para evaluar la evolución, pero los resultados de las terapias celulares en el ámbito neurológico siguen siendo heterogéneos según el tipo de intervención y el caso.
Lo que necesitas saber sobre el tratamiento celular del nervio trigémino
Es un nervio que transmite al cerebro gran parte de la sensibilidad de la cara, la cavidad oral y la córnea. También participa en el control de los músculos utilizados para masticar.
El daño de las fibras nerviosas o de su capa de mielina puede alterar la transmisión de las señales sensitivas. Como consecuencia, estímulos normalmente indoloros pueden ser interpretados como dolor.
La evaluación parte de la historia clínica y del examen médico y puede complementarse con resonancia magnética cerebral con protocolo para pares craneales, tomografía y estudios neurofisiológicos o de conducción nerviosa.
El tratamiento utiliza material autólogo. Las células madre mesenquimales se obtienen del tejido adiposo del propio paciente y los linfocitos, de la sangre periférica.
La preparación celular se administra mediante una inyección localizada alrededor del nervio afectado, de acuerdo con la estrategia definida para cada caso.
No existe un esquema único. La cantidad y la frecuencia se determinan según el grado de compromiso y la evolución clínica observada.
La evolución del tejido nervioso es gradual y requiere tiempo. Por eso, no existe un plazo único: el seguimiento permite valorar los cambios clínicos y funcionales de cada paciente.
Puede formar parte del proceso. La terapia física y neurológica puede utilizarse para trabajar sobre la desensibilización de la zona y acompañar la función facial.
El primer paso es entender de dónde viene el dolor.
Cada tratamiento comienza con una evaluación médica para identificar el origen de los síntomas, conocer el estado del nervio y determinar qué abordaje puede ser adecuado para ti.






