Neurología · Ojo y Retina

Retina: tratar el daño empieza por identificar qué estructuras conservan capacidad de recuperación.

La retina es el tejido neurosensorial encargado de captar la luz y convertirla en información que el cerebro interpreta como visión. Cuando su estructura se daña de manera aguda por un traumatismo o una alteración del flujo sanguíneo, la función visual puede verse comprometida. Incluso después de resolver la urgencia oftalmológica inicial, pueden persistir áreas de daño estructural que no se recuperan espontáneamente. En LYRACELL evaluamos el estado de la retina y las capas afectadas para determinar si la terapia celular autóloga puede formar parte del abordaje del daño retiniano de origen traumático o vascular.

Terapia celular autólogaEvaluación oftalmológica integralAdministración intravenosaLaboratorio GMP

Evaluación y tratamiento celular de la retina en LYRACELL
Entender la retina

Un tejido neurosensorial donde cada capa participa en el proceso de la visión.

La retina está formada por múltiples capas de células nerviosas especializadas, entre ellas fotorreceptores, células bipolares y células ganglionares, que trabajan de manera coordinada para captar la luz y transmitir la información visual hacia el cerebro a través del nervio óptico.

Por sus características, la retina se considera una extensión del sistema nervioso central. Su funcionamiento depende, además, de una irrigación sanguínea precisa y de estructuras que mantienen un entorno protegido para sus células. Cuando un traumatismo altera su posición o una interrupción del flujo sanguíneo compromete su irrigación, las células retinianas pueden comenzar a deteriorarse:

Desprendimiento de retina de origen traumático

Un golpe o traumatismo ocular puede provocar la separación de la retina de las estructuras que le proporcionan sostén y nutrición. Al perder ese contacto, puede interrumpirse el aporte de oxígeno y nutrientes a las capas neuronales. Por eso, el desprendimiento de retina constituye una urgencia oftalmológica que requiere atención y tratamiento inmediatos. Incluso después de una reparación quirúrgica, puede persistir daño estructural en determinadas capas de la retina.

Daño vascular de la retina

La obstrucción de una arteria, una vena retiniana o alguna de sus ramas puede alterar el flujo sanguíneo hacia una región determinada de la retina. La reducción o interrupción de la irrigación produce isquemia y puede dañar las células neuronales del territorio afectado. Una vez controlado el evento agudo, los estudios permiten evaluar qué daño permanece y cuánto tejido viable se conserva.

El daño remanente también importa

La terapia celular no sustituye el tratamiento urgente de un desprendimiento de retina ni de un evento vascular agudo. Este abordaje se evalúa posteriormente, cuando la urgencia inicial ya ha sido tratada y persisten un daño estructural objetivable y una alteración de la función visual. Esta indicación está específicamente planteada para el daño agudo o subagudo de origen traumático o vascular sobre una retina previamente sana. No está dirigida a procesos degenerativos crónicos como la maculopatía.

Anatomía de la retina y sus capas de células nerviosas
¿Cómo puede manifestarse?

Los síntomas pueden variar según la localización y la extensión del daño.

Pérdida de función visual

El daño de las capas neuronales puede comprometer la visión en diferente grado, según su localización y extensión.

Alteraciones del campo visual

Determinadas áreas de la visión pueden verse afectadas de acuerdo con la región de la retina comprometida.

Secuelas después de un traumatismo

Incluso después de resolver la lesión ocular inicial, puede persistir una alteración visual relacionada con el daño retiniano remanente.

Secuelas después de un evento vascular

Una interrupción del flujo sanguíneo puede dejar áreas de daño neuronal aun después de controlar el episodio agudo.

Tratamiento celular

Una terapia orientada al tejido retiniano que permanece dañado después del evento inicial.

A diferencia de otros tejidos, la retina posee una capacidad de regeneración espontánea muy limitada. Cuando un traumatismo o un evento vascular provoca la pérdida de células retinianas, el daño puede persistir incluso después de resolver la causa inicial.

En estos casos, la terapia celular busca favorecer procesos biológicos vinculados con la reparación y remodelación del entorno retiniano y acompañar la recuperación de la función visual conservada. El tratamiento utilizado en LYRACELL combina dos componentes autólogos: células madre obtenidas del tejido adiposo, que se procesan y preparan en el laboratorio con orientación hacia tipos celulares vinculados con la retina y los tejidos nervioso y vascular, y células del sistema inmune —linfocitos— obtenidas de la sangre, que participan en la preparación y orientación de la terapia celular hacia las estructuras que se busca tratar.

Bajo los protocolos del Método Moviglia, el equipo de LYRACELL prepara una combinación celular específica de acuerdo con el origen, la localización y la extensión del daño identificado.

La combinación de ambos tipos de células busca acompañar los procesos naturales de reparación del organismo mediante un abordaje personalizado y bajo criterios médicos y de seguridad.

Preparación celular personalizada para el tratamiento del daño retiniano

Del laboratorio a la retina

Las células madre y los linfocitos se obtienen del propio paciente y se procesan en el laboratorio siguiendo los protocolos del Método Moviglia. Debido a las características particulares de la retina y de las barreras que protegen al sistema nervioso, el protocolo contempla una administración intravenosa secuencial en dos tiempos: primero se administran los linfocitos específicos y, cuarenta y ocho horas después, se realiza la infusión de las células previamente preparadas con orientación hacia tipos celulares vinculados con la retina y el tejido nervioso. Esta estrategia busca favorecer la interacción de la preparación celular con las regiones afectadas sin requerir una aplicación invasiva directamente en el ojo.

Obtención autóloga de células madre del tejido adiposo y linfocitos de la sangre
Obtención autóloga
Células madre mesenquimales del tejido adiposo y linfocitos de la sangre del propio paciente.
Procesamiento celular en laboratorio bajo estándares GMP y protocolos de calidad
Procesamiento en laboratorio
Preparación celular bajo estándares GMP y protocolos de calidad.
Preparación de terapia celular específica orientada al tejido identificado en el diagnóstico
Terapia específica
La preparación se orienta al tejido retiniano identificado durante el diagnóstico.
Ícono de aplicación intravenosa dirigida de la terapia celular ocular
Aplicación dirigida
La administración se realiza por vía intravenosa, en dos tiempos, sin aplicación directa dentro del ojo.
Cómo funciona el tratamiento

Cuatro etapas para abordar el daño retiniano que permanece después de la lesión inicial.

El tratamiento se define según el origen del daño, las capas comprometidas, su extensión y la presencia de tejido neuronal viable.

Evaluación oftalmológica: tomografía de coherencia óptica y fondo de ojo

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Evaluación

El primer paso incluye una revisión de la historia clínica, el mecanismo que produjo la lesión —traumático o vascular— y un examen oftalmológico. La evaluación se complementa con estudios de imagen retiniana como tomografía de coherencia óptica —OCT—, angiografía y fondo de ojo, que permiten delimitar la localización y extensión del daño.

Propuesta terapéutica personalizada para el tratamiento celular de la retina

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Propuesta terapéutica

A partir de los resultados, el equipo médico evalúa cuánto tejido retiniano viable permanece y si el paciente cumple con los criterios de elegibilidad para este abordaje. La propuesta permite definir el volumen celular y la orientación de la preparación de acuerdo con las estructuras comprometidas. Si el paciente es elegible, se obtiene tejido adiposo y sangre periférica. En el laboratorio se prepara una fórmula celular específica adaptada al tejido que se busca tratar.

Aplicación intravenosa en dos tiempos de la terapia celular para la retina

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Aplicación

La administración se realiza por vía intravenosa y en dos tiempos. En una primera instancia se infunden los linfocitos específicos, que forman parte del proceso de orientación de la terapia celular hacia las regiones retinianas afectadas. Cuarenta y ocho horas después, se administran las células madre previamente preparadas con orientación hacia tipos celulares vinculados con la retina y el tejido nervioso. La cantidad y frecuencia de las aplicaciones se determinan según la severidad, la extensión del daño y la evolución de cada paciente.

Seguimiento y rehabilitación visual después del tratamiento celular de la retina

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Evolución

La evolución se monitorea mediante estudios seriados de imagen retiniana y evaluaciones funcionales de la visión. El seguimiento puede complementarse con ejercicios de rehabilitación destinados a trabajar el movimiento ocular y el campo visual, de acuerdo con las necesidades de cada paciente. Habitualmente pueden contemplarse entre dos y tres aplicaciones distribuidas en un período de 6 a 12 meses, aunque el esquema se define de manera individual. Al finalizar el plan, pueden repetirse los estudios de imagen y las pruebas funcionales para comparar la evolución con el punto de partida.

Una evaluación precisa permite tratar el problema específico, no solamente el síntoma.

Para quién es

¿Este tratamiento puede ser una opción para ti?

Esta indicación está planteada específicamente para pacientes que presentan pérdida de función visual secundaria a un daño retiniano agudo o subagudo de origen traumático o vascular, una vez resuelta la urgencia oftalmológica inicial.

Puede ser una opción si…

Has sufrido un desprendimiento de retina de origen traumático y persiste daño estructural después del tratamiento inicial.

Has presentado un evento vascular retiniano agudo con secuelas visuales.

Existe una pérdida de función visual relacionada con el daño identificado.

Los estudios muestran alteraciones estructurales objetivas en las capas de la retina.

La urgencia oftalmológica inicial ya fue resuelta mediante el tratamiento médico o quirúrgico correspondiente.

Los estudios muestran tejido neuronal viable remanente susceptible de este abordaje.

Puede ser necesario otro abordaje si…

Existe un desprendimiento de retina que todavía requiere atención oftalmológica urgente.

El cuadro corresponde a una maculopatía u otro proceso degenerativo retiniano crónico.

Existe una degeneración retiniana progresiva de origen genético.

Se observa atrofia retiniana completa y de larga evolución, sin signos de tejido neuronal viable remanente.

La pérdida visual se debe a una alteración refractiva.

El origen se encuentra en una lesión proximal del nervio óptico o en la vía visual a nivel cerebral.

Los estudios retinianos no explican la pérdida visual y es necesario investigar otras posibles causas.

La indicación se define de manera individual a partir del origen de la lesión, los estudios oftalmológicos y la presencia de tejido retiniano viable.

El seguimiento también forma parte del tratamiento

Tratar el tejido es parte del proceso. Evaluar cómo responde la visión también.

En el abordaje de la retina, la evolución necesita observarse tanto desde el punto de vista estructural como funcional. Por eso, el seguimiento combina estudios de imagen, evaluaciones de la visión y un plan de rehabilitación adaptado a las necesidades de cada paciente.

Seguimiento de la retina

Los estudios seriados permiten observar la evolución de las capas retinianas y comparar los hallazgos con las imágenes obtenidas antes del tratamiento.

Rehabilitación visual

Los ejercicios orientados a reeducar el movimiento ocular y entrenar el campo visual pueden formar parte del proceso de rehabilitación cuando están indicados. El programa se adapta al tipo y la extensión de la alteración visual de cada paciente.

Resultados medibles

La evolución puede evaluarse mediante tomografía de coherencia óptica y otros estudios de imagen retiniana, junto con pruebas funcionales de la visión. Esto permite comparar los cambios observados durante el tratamiento con el punto de partida.

¿Qué resultados pueden esperarse? El objetivo del tratamiento es favorecer los procesos biológicos asociados a la reparación y remodelación del tejido retiniano, y acompañar la recuperación de la función visual conservada. La respuesta, los tiempos y el grado de recuperación varían en cada paciente y dependen, entre otros factores, del origen del daño, su extensión y la cantidad de tejido neuronal viable remanente.

La literatura disponible utiliza variables como agudeza visual, campo visual y estudios de imagen retiniana para evaluar la evolución, pero los resultados de las terapias celulares en el ámbito oftalmológico siguen siendo heterogéneos según el tipo de intervención y cuadro clínico.

Tratamiento supervisado por el equipo médico de LYRACELL, bajo los protocolos del Método Moviglia y estándares de laboratorio GMP.

Conoce al equipo médico →

Preguntas frecuentes

Lo que necesitas saber sobre el tratamiento celular de la retina

La retina es un tejido neurosensorial formado por diferentes capas de células especializadas que captan la luz y transmiten la información visual hacia el cerebro a través del nervio óptico.

No. Un desprendimiento de retina constituye una urgencia oftalmológica y debe recibir primero el tratamiento correspondiente. La terapia celular se evalúa posteriormente, cuando persisten un daño estructural y una alteración de la función visual.

Esta indicación está dirigida específicamente al daño agudo o subagudo de origen traumático o vascular sobre una retina previamente sana.

No. La maculopatía y otras degeneraciones retinianas crónicas o progresivas no forman parte de esta indicación, ya que presentan mecanismos de daño y características tisulares diferentes.

La evaluación puede incluir tomografía de coherencia óptica —OCT—, angiografía y fondo de ojo, además del examen oftalmológico correspondiente.

Se trabaja con material autólogo. Las células madre se obtienen del tejido adiposo del propio paciente y los linfocitos, de la sangre periférica.

Según este protocolo, no. La administración se realiza por vía intravenosa y en dos etapas, sin aplicar la preparación directamente dentro del ojo.

El protocolo contempla primero la administración de linfocitos específicos y, 48 horas después, la infusión de las células previamente preparadas. Esta secuencia busca favorecer la orientación de la terapia celular hacia las regiones afectadas.

No existe un esquema único para todos los pacientes. Habitualmente pueden contemplarse entre dos y tres aplicaciones durante un período de 6 a 12 meses, pero la cantidad y frecuencia se definen según la extensión del daño y la evolución individual.

Se combinan estudios seriados de imagen retiniana con evaluaciones funcionales de la visión para comparar la evolución con el estado inicial.

Tu próximo paso

El primer paso es entender qué daño permanece en la retina.

Cada tratamiento comienza con una evaluación oftalmológica para determinar la extensión de la lesión, las capas comprometidas y la presencia de tejido neuronal viable, y establecer si este abordaje puede ser adecuado para tu caso.