Mano: recuperar la función empieza por identificar qué estructuras están afectadas.
El dolor, la pérdida de fuerza o la dificultad para realizar movimientos precisos pueden convertir actividades simples —como sujetar un objeto, escribir o abrocharse la ropa— en una limitación cotidiana. En LYRACELL evaluamos las articulaciones, los tendones y los ligamentos de la mano para identificar el origen del compromiso y determinar si la terapia celular autóloga puede formar parte de un tratamiento personalizado.
Terapia celular autólogaGuiado por ecografíaSin cirugía*Laboratorio GMP

Una estructura compleja donde pequeños cambios pueden limitar grandes movimientos.
La mano está formada por 27 huesos, múltiples articulaciones, cartílago, ligamentos y un sistema de tendones flexores y extensores coordinados por la musculatura de la mano y el antebrazo.
Esta organización permite combinar fuerza, estabilidad y movimientos de alta precisión. Cuando una o varias de estas estructuras se deterioran, pueden verse afectadas desde la capacidad de hacer pinza con los dedos hasta la fuerza de agarre y la movilidad fina. Las estructuras más frecuentemente comprometidas incluyen:
Rizartrosis
La rizartrosis es la artrosis de la articulación trapeciometacarpiana, ubicada en la base del pulgar. El desgaste progresivo del cartílago reduce la amortiguación entre las superficies articulares y puede generar dolor al realizar movimientos de pinza, rigidez y pérdida de fuerza de agarre.
Artrosis de los dedos
El deterioro del cartílago puede afectar las articulaciones interfalángicas y metacarpofalángicas. Puede acompañarse de cambios óseos, deformaciones visibles —como los nódulos de Heberden y Bouchard—, dolor y una reducción progresiva del movimiento.
Lesiones tendinosas y ligamentarias
La inflamación, el desgaste o las microrrupturas de tendones y ligamentos pueden alterar la estabilidad y la mecánica de los dedos. Este tipo de compromiso puede presentarse, por ejemplo, en determinados casos de dedo en gatillo o esguinces articulares repetitivos.
En una misma mano pueden coexistir alteraciones articulares, tendinosas y ligamentarias. Por eso, es necesario identificar cada estructura comprometida antes de definir el tratamiento.

Los síntomas pueden variar según la estructura afectada.
Dolor al utilizar la mano
Puede aparecer al sujetar objetos, escribir, girar una llave o realizar tareas que requieren fuerza.
Pérdida de fuerza
Movimientos como abrir un frasco, sostener objetos o realizar una pinza con el pulgar pueden comenzar a requerir mayor esfuerzo.
Rigidez
Las articulaciones pueden perder movilidad y dificultar movimientos que antes se realizaban con naturalidad.
Dificultad para realizar movimientos precisos
Las tareas que requieren coordinación y motricidad fina pueden volverse progresivamente más difíciles.
Cambios articulares
En algunos cuadros pueden aparecer inflamación, aumento de volumen o deformaciones visibles en determinadas articulaciones.
Tus propias células, orientadas hacia las estructuras que necesitan ser tratadas.
El tratamiento combina células madre mesenquimales obtenidas del tejido adiposo con linfocitos autólogos provenientes de la sangre.
Bajo los protocolos del Método Moviglia, el equipo de LYRACELL procesa las células en el laboratorio y prepara una combinación específica según el tejido afectado —cartílago, tendón, ligamento o hueso—, el diagnóstico y las características de la lesión.
Las células madre forman parte de una preparación destinada a favorecer procesos biológicos relacionados con la reparación y remodelación de los tejidos. Los linfocitos intervienen en la orientación de la preparación hacia el tipo de tejido que se busca tratar y en su interacción con el entorno afectado.
La terapia se aplica de manera dirigida sobre las estructuras identificadas durante la evaluación, con el objetivo de acompañar la recuperación funcional de la mano.
La combinación de ambos tipos de células busca acompañar el proceso natural de reparación del cuerpo, mediante un abordaje personalizado y bajo estrictos criterios médicos y de seguridad.

Del laboratorio a tu mano
Las células madre y los linfocitos se obtienen del propio paciente y se procesan en el laboratorio siguiendo los protocolos del Método Moviglia. A partir del diagnóstico y de los tejidos comprometidos, el equipo de LYRACELL prepara la combinación celular antes de su aplicación dirigida en las articulaciones, el hueso o los tejidos tendinosos y ligamentarios que requieren ser tratados.
Cuatro etapas, un proceso definido para recuperar función.
Desde la identificación de las estructuras comprometidas hasta la evaluación de la evolución funcional, cada etapa se define según las características de cada caso.
Una evaluación precisa permite tratar el problema específico, no solamente el dolor.
¿Este tratamiento puede ser una opción para ti?
La indicación se define individualmente a partir de los síntomas, la evaluación médica y la existencia de una alteración estructural objetivable mediante estudios por imágenes.
Puede ser una opción si…
Presentas dolor persistente en la mano o en la base del pulgar asociado a un compromiso estructural.
Existe rizartrosis con deterioro de la articulación trapeciometacarpiana.
Presentas cambios degenerativos en las articulaciones interfalángicas o metacarpofalángicas.
Existe una lesión tendinosa o ligamentaria susceptible de este abordaje.
Has perdido fuerza, movilidad o precisión en actividades que antes realizabas con normalidad.
Los síntomas comienzan a limitar tus actividades cotidianas, laborales o manuales.
Buscas abordar las estructuras afectadas y recuperar función, además de controlar los síntomas.
Buscas preservar la función de la mano y actuar ante signos tempranos de deterioro estructural.
Puede ser necesario otro abordaje si…
Existe una artrosis o rizartrosis extremadamente avanzada, con anquilosis rígida, pérdida total del espacio articular o destrucción ósea severa que pueda requerir reconstrucción quirúrgica o trapecectomía.
El dolor, el hormigueo o la pérdida de sensibilidad tienen su origen en un nervio periférico, como ocurre en el síndrome del túnel carpiano o en un atrapamiento del nervio cubital.
Los síntomas se originan en una compresión de las raíces nerviosas de la columna cervical.
Los estudios de la mano no explican la sintomatología y es necesario investigar otro posible origen.
La indicación se define de manera individual a partir de la evaluación médica y los estudios correspondientes.
Tratar los tejidos es parte del proceso. Recuperar la función es el objetivo.
Después de la aplicación, el equipo médico define un plan de seguimiento y rehabilitación adaptado al tipo de lesión, los tejidos tratados y la evolución de cada paciente.
Primeros días
Pueden presentarse molestias locales o inflamación transitoria. El equipo médico indica los cuidados necesarios y los ajustes temporales de la actividad.
Rehabilitación y terapia ocupacional
La kinesiología y la terapia ocupacional pueden acompañar el proceso para recuperar progresivamente la movilidad, trabajar sobre la fuerza y reeducar los movimientos finos de la mano. El retorno a las actividades manuales se define de acuerdo con la evolución de cada paciente.
Resultados medibles
Los controles clínicos y funcionales permiten evaluar aspectos como el dolor, la fuerza, la movilidad, la capacidad de agarre y la función de la mano. Cuando está indicado, pueden realizarse nuevos estudios por imágenes para comparar el estado de las estructuras tratadas con el punto de partida.
¿Qué resultados pueden esperarse? El objetivo del tratamiento es favorecer la recuperación funcional, reducir las limitaciones asociadas con la lesión y acompañar los procesos biológicos de reparación del tejido. La respuesta, los tiempos y el grado de recuperación varían en cada paciente y dependen, entre otros factores, del diagnóstico, el tipo de lesión y el estado inicial del tejido.
La literatura disponible utiliza variables como dolor, fuerza, rango de movimiento, función e imágenes para evaluar la evolución, pero los resultados de las terapias celulares siguen siendo heterogéneos según el tipo de intervención y lesión.
Lo que necesitas saber sobre el tratamiento celular de la mano
Es la artrosis de la articulación trapeciometacarpiana, ubicada en la base del pulgar. El desgaste del cartílago puede provocar dolor al realizar movimientos de pinza, rigidez y pérdida progresiva de fuerza.
Sí. Puede comprometer las articulaciones interfalángicas y metacarpofalángicas y producir dolor, rigidez, reducción del movimiento y cambios visibles en las articulaciones.
Según el diagnóstico, la preparación celular puede orientarse hacia estructuras como el cartílago, el hueso, los tendones o los ligamentos. Su composición y el lugar de aplicación se definen de acuerdo con los tejidos afectados.
Se trabaja con material autólogo. Las células madre se obtienen del tejido adiposo del propio paciente y los linfocitos, de la sangre periférica.
La preparación se administra de manera dirigida sobre la estructura que necesita ser tratada. Según el diagnóstico, puede aplicarse en el espacio articular, el hueso o los tejidos tendinosos, bajo guía ecográfica de alta resolución.
No existe un esquema único. Según la severidad del cuadro y su evolución, pueden programarse entre dos y tres aplicaciones durante un período de 6 a 12 meses.
Si es necesario corregir mecánicamente la articulación mediante una intervención quirúrgica, la terapia celular puede incorporarse durante o después de la cirugía, de acuerdo con el criterio del equipo médico.
No forma parte de esta indicación específica. Si el dolor, el hormigueo o la pérdida de sensibilidad se originan en la compresión de un nervio periférico —como ocurre en el síndrome del túnel carpiano—, es necesario evaluar ese diagnóstico y definir un abordaje específico.
El primer paso es entender qué estructura está limitando tu mano.
Cada tratamiento comienza con una evaluación médica para identificar el origen de los síntomas, conocer los tejidos afectados y determinar qué abordaje puede ser adecuado para ti.







