Médula espinal: terapia celular aplicada a lesiones medulares.
La médula espinal es la principal vía de comunicación entre el cerebro y el resto del cuerpo. Cuando una lesión interrumpe esa conexión, pueden verse comprometidos el movimiento, la sensibilidad y, en algunos casos, el control de esfínteres, con un impacto significativo sobre la autonomía. El daño puede producirse de manera repentina por un traumatismo que comprime o lesiona la médula, o por una interrupción del flujo sanguíneo que provoca isquemia. En LYRACELL evaluamos el nivel, la extensión y el grado de conducción que conserva la médula para determinar si la terapia celular puede formar parte de un tratamiento personalizado.
Terapia celular personalizadaEvaluación médica integralRehabilitación intensivaLaboratorio propio

Entender la médula espinal
La médula espinal forma parte del sistema nervioso central y conecta el cerebro con diferentes regiones del organismo.
En su interior se encuentran vías motoras, que transmiten las órdenes de movimiento hacia los músculos; vías sensitivas, que llevan información desde el cuerpo hacia el cerebro; y circuitos vinculados con determinadas funciones autonómicas, entre ellas el control de esfínteres.
Por eso, una lesión medular puede afectar diferentes funciones según su altura, extensión y las vías nerviosas comprometidas.
A diferencia de los nervios periféricos, el tejido nervioso central presenta una capacidad de regeneración espontánea limitada.
Daño traumático
Una fractura, luxación, herida penetrante u otro traumatismo de la columna puede comprimir o lesionar parcial o completamente la médula.
También pueden producirse hematomas, fragmentos óseos o desplazamientos de estructuras que comprometan el tejido medular.
Cuando esto sucede, puede interrumpirse la conducción de las vías motoras, sensitivas y autonómicas por debajo del nivel de la lesión.
Daño vascular
La interrupción del flujo sanguíneo hacia una región de la médula puede provocar isquemia y daño de las células nerviosas.
La localización y la extensión del déficit dependen del territorio vascular comprometido.
El daño puede continuar después del evento inicial
La lesión medular no necesariamente termina en el momento del traumatismo o del evento vascular.
Al daño inicial pueden sumarse procesos secundarios durante los días siguientes, como inflamación, edema e isquemia secundaria.
Con el tiempo, la disminución del estímulo nervioso también puede producir consecuencias en los tejidos que se encuentran por debajo de la lesión, entre ellas atrofia muscular y deterioro de la red vascular.

¿Cómo puede manifestarse?
Pérdida de fuerza o movimiento
El compromiso de las vías motoras puede disminuir o interrumpir las señales que llegan a determinados grupos musculares.
Alteraciones de la sensibilidad
Puede producirse una disminución o pérdida de la capacidad para percibir estímulos por debajo del nivel de la lesión.
Alteraciones del control de esfínteres
Cuando se comprometen las vías autonómicas correspondientes, también pueden aparecer cambios en el control vesical o intestinal.
Pérdida progresiva de masa y función muscular
La falta prolongada de estímulo nervioso puede favorecer la atrofia y el deterioro funcional de los músculos afectados.
Una terapia orientada a la lesión medular y a sus consecuencias sobre nervios y músculos.
El tejido nervioso central posee una capacidad limitada para reparar espontáneamente un daño estructural significativo.
Por eso, este abordaje no contempla únicamente el sitio de la lesión medular: también considera los nervios periféricos, los músculos y el componente vascular que pueden deteriorarse secundariamente por la pérdida de estímulo.
El tratamiento utilizado en LYRACELL combina dos componentes:
- Células madre obtenidas del tejido adiposo: se procesan y prediferencian en el laboratorio hacia progenitores vinculados con los tejidos neural, muscular y vascular, de acuerdo con las estructuras que se busca abordar.
- Células del sistema inmune obtenidas de la sangre: participan en la preparación y orientación de la terapia hacia los tejidos específicos que necesitan ser tratados.
Bajo los protocolos del Método Moviglia, el equipo de LYRACELL prepara una combinación celular específica según el nivel de la lesión, las vías comprometidas y sus repercusiones periféricas.
El objetivo es favorecer procesos biológicos asociados a la remodelación del tejido nervioso y vascular y acompañar el abordaje de las estructuras periféricas afectadas por la pérdida de conducción.
La combinación de estos componentes busca acompañar los procesos naturales de reparación del organismo mediante un abordaje personalizado y bajo criterios médicos y de seguridad.

Del laboratorio a la médula y los tejidos afectados
Las células madre se obtienen del propio paciente y, junto con las células del sistema inmune, se procesan en el laboratorio siguiendo los protocolos del Método Moviglia. La preparación se define a partir del nivel de la lesión, las vías comprometidas y sus repercusiones sobre nervios y músculos. Según las características de cada caso, la administración combina diferentes vías para abordar tanto el componente central como sus consecuencias periféricas: infusión intravenosa, aplicaciones perineurales e intramusculares.
Cuatro etapas para abordar la lesión y trabajar sobre la función que todavía puede recuperarse.
En una lesión medular, conocer dónde está el daño es solo una parte del diagnóstico. También es necesario determinar qué señales continúan atravesando el área lesionada y cómo responden los músculos y nervios por debajo de ella.
Una evaluación precisa permite tratar el problema específico, no solamente el síntoma.
¿Este tratamiento puede ser una opción para ti?
Este abordaje puede evaluarse en personas que presentan déficits motores, sensitivos o del control de esfínteres secundarios a una lesión medular traumática o vascular, siempre que exista un daño objetivable mediante la evaluación neurológica y los estudios correspondientes.
Puede ser una opción si…
Has sufrido una lesión traumática de la médula espinal.
Existe una lesión medular secundaria a un evento vascular o isquémico.
La lesión ya recibió la estabilización, descompresión o reparación quirúrgica necesaria.
Presentas pérdida parcial o significativa de fuerza o movimiento por debajo del nivel de la lesión.
Existen alteraciones sensitivas asociadas al daño medular.
Presentas alteraciones del control de esfínteres vinculadas con la lesión.
Los estudios de imagen y neurofisiológicos permiten identificar y cuantificar objetivamente el compromiso.
Existe atrofia muscular secundaria a la pérdida prolongada de estímulo nervioso.
Puedes participar en el programa intensivo de rehabilitación que forma parte de este abordaje.
Puede ser necesario otro abordaje si…
Existe una compresión, inestabilidad vertebral u otra alteración estructural que todavía requiere tratamiento médico o quirúrgico prioritario.
El cuadro corresponde a una esclerosis múltiple u otra enfermedad primariamente degenerativa o desmielinizante del sistema nervioso central.
El diagnóstico es esclerosis lateral amiotrófica —ELA— u otra enfermedad de motoneurona.
El mecanismo de daño es diferente al de una lesión medular traumática o vascular contemplada en esta indicación.
El estado clínico no permite participar de manera segura en el programa intensivo de rehabilitación.
La indicación se determina de manera individual a partir del origen de la lesión, su nivel y extensión, y los hallazgos clínicos, funcionales, de imagen y neurofisiológicos.
Recuperar una conexión también significa volver a enseñarle al cuerpo a utilizarla.
En esta indicación, la rehabilitación tiene un papel central. El tratamiento celular y el entrenamiento funcional se planifican como partes de una misma estrategia.
Estimulación funcional intensiva
El programa busca trabajar de manera repetida sobre el movimiento, el control postural y los grupos musculares relacionados con las vías comprometidas, adaptando los desafíos a la evolución de cada paciente.
De la actividad eléctrica a la función
Los cambios no siempre son visibles inicialmente.
Los estudios neurofisiológicos pueden detectar modificaciones en la actividad eléctrica antes de que exista un movimiento funcional evidente. Por eso, la evaluación combina lo que muestran los estudios con la función que el paciente puede realizar.
Resultados medibles
La evolución se analiza mediante examen neurológico, electromiografía, potenciales evocados y evaluación funcional, comparando los resultados con el punto de partida.
A medida que aparecen cambios, el programa de rehabilitación puede adaptarse para incorporar nuevos desafíos funcionales.
Preguntas frecuentes
Es la principal vía de comunicación entre el cerebro y el cuerpo. Por ella circulan señales relacionadas con el movimiento y la sensibilidad, además de vías vinculadas con determinadas funciones autonómicas.
Esta indicación está dirigida específicamente a lesiones medulares de origen traumático o vascular.
La evaluación combina el examen neurológico con estudios como resonancia magnética de columna, electromiografía y potenciales evocados, que permiten analizar la estructura y la función de las vías comprometidas.
No. Una lesión con compresión medular, inestabilidad vertebral u otro compromiso estructural puede requerir estabilización, descompresión o reparación quirúrgica. Estos procedimientos deben realizarse cuando están indicados antes de evaluar la terapia celular.
El tratamiento base es autólogo: las células madre se obtienen del tejido adiposo del propio paciente y las células del sistema inmune, de su sangre. En determinados casos, según la indicación médica, pueden utilizarse células del sistema inmune de un donante seleccionado.
Según las características del caso, pueden combinarse administración intravenosa, aplicaciones perineurales e intramusculares, de acuerdo con las estructuras que necesitan ser abordadas.
Una lesión medular prolongada puede disminuir el estímulo que reciben las estructuras ubicadas por debajo de su nivel. Esto puede contribuir a la atrofia muscular y al deterioro vascular y funcional periférico.
Sí. En este protocolo, la rehabilitación física intensiva es una parte indispensable del tratamiento, no una etapa opcional posterior.
Depende de la lesión y de su evolución. El protocolo contempla al menos seis ciclos durante el primer año y, posteriormente, una adaptación de la frecuencia según la respuesta clínica, funcional y neurofisiológica. En algunos casos, el tratamiento puede prolongarse durante varios años mientras exista una evolución que justifique su continuidad.
Algunos cambios pueden detectarse inicialmente mediante estudios de actividad eléctrica, antes de que exista una modificación funcional visible. La secuencia y el grado de recuperación varían entre pacientes.
No. Esta indicación no contempla enfermedades primariamente degenerativas o desmielinizantes del sistema nervioso central ni enfermedades de motoneurona, porque presentan mecanismos de daño diferentes de una lesión medular traumática o vascular.
El primer paso es entender dónde está la lesión y qué conexiones permanecen activas.
La evaluación neurológica, los estudios por imágenes y las pruebas neurofisiológicas permiten determinar el nivel y la extensión del daño y establecer si la terapia celular, acompañada por un programa intensivo de rehabilitación, puede formar parte de una estrategia adecuada para tu caso.







