Cadera: terapia celular aplicada a artrosis y trocanteritis.
El dolor en la cadera es muy frecuente y afecta de manera significativa la calidad de vida, la marcha y la capacidad para movernos y realizar deportes con libertad. Puede aparecer de forma repentina después de un golpe o una caída, o desarrollarse progresivamente como consecuencia del desgaste y de determinados patrones de movimiento. En LYRACELL evaluamos las estructuras afectadas para identificar el origen del dolor y definir un tratamiento personalizado.
Terapia celular personalizadaGuiado por ecografíaMínimamente invasivoLaboratorio propio

Entender la cadera
La cadera es una articulación de esfera y cavidad formada por la unión de la cabeza del fémur y el acetábulo de la pelvis. El cartílago protege sus superficies, mientras que el labrum y los ligamentos capsulares aportan estabilidad. Grupos musculares como los glúteos, el iliopsoas y los aductores intervienen en el movimiento y la distribución de las cargas.
El dolor puede estar asociado principalmente a:
Desgaste y daño articular
El deterioro progresivo del cartílago puede producir artrosis de cadera o coxartrosis. También pueden presentarse edema óseo e irregularidades como osteofitos o un choque femoroacetabular, que generan roce, dolor y limitación del rango de movimiento.
Lesiones del labrum
El labrum es un anillo de fibrocartílago que sella la articulación, distribuye las cargas y aporta estabilidad. Sus fisuras o rupturas pueden comprometer la amortiguación y la succión articular, y acelerar el desgaste de la superficie de la cadera.
Lesiones de ligamentos y tendones
Los estiramientos, las tendinopatías o las rupturas en estructuras tendinosas ubicadas en zonas como el trocánter mayor o el glúteo medio pueden comprometer la estabilidad, alterar la biomecánica de la marcha y contribuir a la atrofia y la pérdida de fuerza muscular.
En muchos casos, varias estructuras se encuentran afectadas simultáneamente.

¿Cómo puede manifestarse?
Dolor en la ingle o la cadera
Las molestias pueden aparecer en la ingle, en la parte externa de la cadera o en el glúteo, especialmente al caminar o después de un esfuerzo.
Rigidez o pérdida de movilidad
Flexionar, rotar o separar la pierna puede volverse difícil o doloroso.
Chasquidos o bloqueos
Las lesiones del labrum pueden generar chasquidos, enganches o bloqueos durante determinados movimientos.
Alteraciones en la marcha
El dolor o la pérdida de fuerza pueden modificar la forma de caminar y la distribución de las cargas sobre la articulación.
Limitación deportiva o cotidiana
Subir escaleras, levantarse de una silla, ponerse los zapatos o hacer ejercicio puede comenzar a generar dificultad.
Tus propias células, orientadas al tejido que necesita ser tratado.
El cuerpo posee mecanismos naturales de autorreparación. Sin embargo, ante lesiones estructurales avanzadas, rupturas complejas del labrum o de los tendones, o un choque articular que produce fricción y microlesiones continuas, esa capacidad puede resultar insuficiente.
En estos casos, el aporte de células busca favorecer procesos biológicos relacionados con la reparación y remodelación de los tejidos, modular la inflamación y acompañar la recuperación de la función de la cadera.
El tratamiento personalizado combina dos componentes clave: células madre, que forman parte de una preparación destinada a favorecer procesos biológicos relacionados con la reparación y remodelación de los tejidos, y células del sistema inmune, que intervienen en la orientación de las células madre hacia el tejido que necesita ser tratado —cartílago, labrum, tendón o hueso—.
Bajo los protocolos del Método Moviglia, el equipo de LYRACELL obtiene células madre de la grasa del propio paciente. Estas se procesan y multiplican en el laboratorio y luego se combinan con células del sistema inmune específicas del tejido. La preparación incluye células madre prediferenciadas y células del sistema inmune orientadas hacia las estructuras identificadas en el diagnóstico.
La combinación de ambos tipos de células busca acompañar el proceso natural de reparación del cuerpo, mediante un abordaje personalizado y bajo estrictos protocolos de seguridad.

Del laboratorio a tu cadera
Las células se procesan en el laboratorio y se preparan de acuerdo con el tejido identificado en la evaluación antes de realizar la aplicación dirigida.
Cuatro etapas, un proceso definido para cada caso.
Desde la evaluación inicial hasta el seguimiento de tu evolución, cada etapa del tratamiento está definida por el equipo médico según tu caso.
Una evaluación precisa permite tratar el problema específico, no solamente el dolor.
¿Este tratamiento puede ser una opción para ti?
La indicación se define de manera individual a partir de la evaluación médica, los síntomas y los estudios por imágenes.
Puede ser una opción si…
Tienes dolor persistente o limitación funcional en la cadera.
El dolor afecta tu marcha o tus actividades cotidianas.
Has perdido movilidad o capacidad para realizar actividad física.
Tus estudios médicos indican una alteración estructural.
Buscas preservar la función de la cadera y actuar ante signos de deterioro.
Puede ser necesario otro abordaje si…
Existe artrosis muy avanzada, colapso de la cabeza femoral, pérdida completa del espacio articular o fricción ósea continua. Estos cuadros pueden requerir una solución protésica.
El dolor tiene su origen en una alteración de la columna lumbar, como una radiculopatía o una hernia de disco. En ese caso, la evaluación se orienta a la columna.
Los síntomas provienen de la articulación sacroilíaca.
La evaluación permite diferenciar una alteración estructural de la cadera de otras causas que pueden producir síntomas similares.
Recuperar la movilidad también implica trabajar sobre la función.
El plan de recuperación puede incluir rehabilitación para fortalecer los glúteos, el core y los isquiotibiales, y recuperar progresivamente el rango de movimiento. El seguimiento permite evaluar cómo evoluciona la función de la cadera y adaptar la rehabilitación a cada caso.
Primeros días
Pueden presentarse molestias o inflamación local transitoria. El equipo indica los cuidados necesarios y los ajustes temporales de la actividad y la carga de peso.
Rehabilitación y evolución
La evolución se evalúa en los controles médicos posteriores. La rehabilitación acompaña el proceso para fortalecer los glúteos, el core y los isquiotibiales, y recuperar progresivamente el rango articular.
Resultados medibles
Los controles clínicos y funcionales permiten evaluar dolor, movilidad, fuerza y función. Cuando está indicado, se incorporan nuevos estudios por imágenes para comparar la evolución con el punto de partida.
Preguntas frecuentes
Depende del diagnóstico. Se evalúan la coxartrosis, el choque femoroacetabular, las lesiones del labrum y las lesiones tendinosas para determinar si la terapia celular puede formar parte del abordaje.
Es una de las afecciones que se evalúan con más frecuencia. La indicación depende del grado de la lesión, de la estabilidad articular y de su impacto en la función, y se define después de una evaluación médica.
El tratamiento base es autólogo: las células madre se obtienen del tejido adiposo del propio paciente y las células del sistema inmune, de su sangre. En determinados casos, según la indicación médica, pueden utilizarse células del sistema inmune de un donante seleccionado.
El equipo médico analiza tu historia clínica, tus antecedentes traumáticos o deportivos y los estudios por imágenes, como ecografía, radiografía o resonancia.
Sí. Las células se aplican con guía ecográfica en el espacio articular, el hueso o el tejido tendinoso afectado.
En algunos casos puede ser una alternativa a la cirugía. Si la lesión requiere una artroscopia para regularizar la superficie articular o reparar el labrum, las células pueden aplicarse durante o después del procedimiento como complemento, no como reemplazo.
Depende del tipo de lesión y de la evolución de cada paciente. El equipo indica cuidados para los primeros días y luego define un plan de recuperación progresivo.
El retorno es progresivo. Depende de la evolución clínica, del fortalecimiento de glúteos, core e isquiotibiales, y de las indicaciones del equipo médico. No hay un plazo único.
Con controles clínicos y una evaluación funcional del dolor, la movilidad y la fuerza. Cuando corresponde, también con estudios por imágenes. Los resultados se comparan con el punto de partida.
Si el diagnóstico indica otro abordaje, el equipo te lo comunica y te orienta sobre los próximos pasos. Por ejemplo, la artrosis muy avanzada o el colapso de la cabeza femoral pueden requerir una prótesis. Si el dolor proviene de la columna lumbar o de la articulación sacroilíaca, la evaluación se orienta hacia esa zona.
Es un campo de investigación en desarrollo. Los resultados varían según el tipo de lesión y el protocolo utilizado. Por eso cada indicación parte de un diagnóstico individual y se acompaña de un seguimiento con parámetros medibles.
El primer paso es entender tu caso.
Cada tratamiento comienza con una evaluación médica para conocer tu diagnóstico, identificar las estructuras afectadas y determinar qué abordaje puede ser adecuado para ti.







