Tobillo: terapia celular aplicada a artrosis, y lesiones de tendones.
El dolor en el tobillo puede afectar actividades cotidianas como permanecer de pie, caminar, correr o saltar. Puede aparecer de forma repentina después de un esguince por torsión, una fractura u otra lesión traumática, o desarrollarse progresivamente. En LYRACELL evaluamos las estructuras afectadas para identificar el origen del dolor y definir un tratamiento personalizado.
Terapia celular personalizadaGuiado por ecografíaMínimamente invasivoLaboratorio propio

Entender el tobillo
El tobillo está formado por la unión de tres huesos —tibia, peroné y astrágalo—, protegidos por cartílago y estabilizados por un complejo sistema de ligamentos laterales y mediales. Tendones como el tendón de Aquiles, los peroneos y el tibial posterior intervienen en el movimiento y la distribución de las cargas.
El dolor puede estar asociado principalmente a:
Desgaste y daño articular
El deterioro progresivo del cartílago puede producir artrosis de tobillo. También pueden presentarse edema óseo, lesiones osteocondrales del astrágalo e irregularidades como osteofitos o pinzamientos, que generan roce, dolor y limitación del movimiento.
Inestabilidad ligamentaria
Los estiramientos, las microrrupturas o las rupturas completas de los ligamentos —frecuentes después de esguinces mal curados— pueden comprometer la estabilidad del tobillo, favorecer nuevas torceduras y acelerar el desgaste de la articulación.
Lesiones de tendones
Las tendinopatías, el desgaste o las rupturas del tendón de Aquiles o de los tendones peroneos pueden alterar la distribución de la fuerza durante la marcha o el salto y contribuir a la inflamación crónica, la atrofia y la pérdida de fuerza muscular.
En muchos casos, varias estructuras se encuentran afectadas simultáneamente.

¿Cómo puede manifestarse?
Dolor al apoyar o al caminar
Las molestias pueden aparecer al apoyar el pie, caminar, correr o saltar, o después de permanecer mucho tiempo de pie.
Inestabilidad o torceduras frecuentes
El compromiso de los ligamentos puede generar inseguridad al apoyar el pie y favorecer nuevas torceduras.
Inflamación o hinchazón
Puede aparecer edema alrededor del tobillo, sobre todo después de la actividad.
Rigidez o pérdida de movilidad
Flexionar o extender el tobillo puede volverse difícil o doloroso, por ejemplo al subir o bajar escaleras.
Pérdida de fuerza o limitación deportiva
Las lesiones de tendones pueden reducir el impulso al caminar, correr o saltar, y limitar las actividades cotidianas o deportivas.
Tus propias células, orientadas al tejido que necesita ser tratado.
El cuerpo posee mecanismos naturales de autorreparación. Sin embargo, ante lesiones estructurales avanzadas, rupturas tendinosas, esguinces graves con inestabilidad crónica o microlesiones continuas producidas por un apoyo inadecuado, esa capacidad puede resultar insuficiente.
En estos casos, el aporte de células busca favorecer procesos biológicos relacionados con la reparación y remodelación de los tejidos, modular la inflamación y acompañar la recuperación de la función del tobillo.
El tratamiento personalizado combina dos componentes clave: células madre, que forman parte de una preparación destinada a favorecer procesos biológicos relacionados con la reparación y remodelación de los tejidos, y células del sistema inmune, que intervienen en la orientación de las células madre hacia el tejido que necesita ser tratado —cartílago, tendón, ligamento o hueso—.
Bajo los protocolos del Método Moviglia, el equipo de LYRACELL obtiene células madre de la grasa del propio paciente. Estas se procesan y multiplican en el laboratorio y luego se combinan con células del sistema inmune específicas del tejido. La preparación incluye células madre prediferenciadas y células del sistema inmune orientadas hacia las estructuras identificadas en el diagnóstico.
La combinación de ambos tipos de células busca acompañar el proceso natural de reparación del cuerpo, mediante un abordaje personalizado y bajo estrictos protocolos de seguridad.

Del laboratorio a tu tobillo
Las células se procesan en el laboratorio y se preparan de acuerdo con el tejido identificado en la evaluación antes de realizar la aplicación dirigida.
Cuatro etapas, un proceso definido para cada caso.
Desde la evaluación inicial hasta el seguimiento de tu evolución, cada etapa del tratamiento está definida por el equipo médico según tu caso.
Una evaluación precisa permite tratar el problema específico, no solamente el dolor.
¿Este tratamiento puede ser una opción para ti?
La indicación se define de manera individual a partir de la evaluación médica, los síntomas y los estudios por imágenes.
Puede ser una opción si…
Tienes dolor, inestabilidad o limitación funcional persistente en el tobillo.
Has tenido esguinces recurrentes o sientes inseguridad al apoyar o moverte.
Tus estudios médicos indican una alteración estructural.
La pérdida de estabilidad afecta tus actividades cotidianas o deportivas.
Buscas preservar la función del tobillo y actuar ante signos de deterioro.
Puede ser necesario otro abordaje si…
Existe artrosis muy avanzada, pérdida severa o total del espacio articular, deformidad ósea rígida o fricción continua. Estos cuadros pueden requerir una fijación articular o una prótesis.
El dolor o el adormecimiento tienen un origen neurológico periférico, como el síndrome del túnel del tarso.
Los síntomas provienen de una compresión de las raíces nerviosas en la columna lumbar.
La evaluación permite diferenciar una alteración estructural del tobillo de otras causas que pueden producir síntomas similares.
Recuperar la estabilidad también implica volver a confiar en el movimiento.
El plan de recuperación puede incluir rehabilitación para fortalecer los músculos estabilizadores, trabajar la propiocepción y el equilibrio, y recuperar progresivamente el rango de movimiento. El seguimiento permite evaluar cómo responde el tobillo frente al apoyo, las cargas y la actividad física.
Primeros días
Pueden presentarse molestias o inflamación local transitoria. El equipo indica los cuidados necesarios y los ajustes temporales de la actividad y el apoyo.
Rehabilitación y evolución
La evolución se evalúa en los controles médicos posteriores. La rehabilitación acompaña este proceso para fortalecer los músculos peroneos y el tibial, trabajar la propiocepción y el equilibrio, y recuperar el rango de movimiento.
Resultados medibles
Los controles clínicos y funcionales permiten evaluar dolor, estabilidad, fuerza y función. Cuando está indicado, se incorporan nuevos estudios por imágenes para comparar la evolución con el punto de partida.
Preguntas frecuentes
Depende del diagnóstico. Se evalúan la artrosis, la inestabilidad ligamentaria, las lesiones osteocondrales del astrágalo y las lesiones de tendones para determinar si la terapia celular puede formar parte del abordaje.
Es uno de los motivos de consulta más frecuentes. La indicación depende del grado de inestabilidad ligamentaria y de su impacto en la función, y se define después de una evaluación médica.
El tratamiento base es autólogo: las células madre se obtienen del tejido adiposo del propio paciente y las células del sistema inmune, de su sangre. En determinados casos, según la indicación médica, pueden utilizarse células del sistema inmune de un donante seleccionado.
El equipo médico analiza tu historia clínica, tus antecedentes de esguinces o traumatismos y los estudios por imágenes, como ecografía, radiografía o resonancia.
Sí. Las células se aplican con guía ecográfica en el espacio articular, el hueso, el ligamento o el tendón afectado, según dónde se encuentre el daño.
En algunos casos puede ser una alternativa a la cirugía. Si la lesión requiere una artroscopia o una reparación ligamentaria, las células pueden aplicarse durante o después del procedimiento como complemento, no como reemplazo.
Depende del tipo de lesión y de la evolución de cada paciente. El equipo indica cuidados específicos para los primeros días y luego define un plan de recuperación progresivo.
El retorno es progresivo. Depende de la evolución clínica, del trabajo de propiocepción y equilibrio, y de las indicaciones del equipo médico. No hay un plazo único.
Con controles clínicos y una evaluación funcional del dolor, la estabilidad y la fuerza. Cuando corresponde, también con estudios por imágenes. Los resultados se comparan con el punto de partida.
Si el diagnóstico indica otro abordaje, como una cirugía o una evaluación neurológica, el equipo te lo comunica y te orienta sobre los próximos pasos. Esto puede pasar, por ejemplo, si los síntomas se deben a un síndrome del túnel del tarso o a una compresión en la columna lumbar.
Es un campo de investigación en desarrollo. Los resultados varían según el tipo de lesión y el protocolo utilizado. Por eso cada indicación parte de un diagnóstico individual y se acompaña de un seguimiento con parámetros medibles.
El primer paso es entender tu caso.
Cada tratamiento comienza con una evaluación médica para conocer tu diagnóstico, identificar las estructuras afectadas y determinar qué abordaje puede ser adecuado para ti.






