Hueso maxilar: terapia celular aplicada a la pérdida de densidad y volumen óseo.
El hueso maxilar sostiene los dientes y los implantes y, junto con el hueso malar, contribuye al soporte de los tejidos del rostro. Cuando pierde densidad, altura o volumen, pueden aparecer dificultades para sostener implantes o prótesis, molestias al masticar y cambios progresivos en la estructura facial. En LYRACELL evaluamos el estado del hueso maxilar y malar para determinar el grado de pérdida ósea y establecer si la terapia celular puede formar parte de un tratamiento personalizado.
Terapia celular personalizadaAplicación localizadaSeguimiento tomográficoLaboratorio propio

Entender el hueso maxilar
El hueso maxilar y el hueso malar o cigomático forman parte de la estructura central del rostro. Proporcionan soporte a los dientes y los implantes, contribuyen a la proyección de los pómulos y sostienen los tejidos blandos de esta región.
Después de una pérdida dentaria, una infección, un traumatismo o una cirugía, o como parte del envejecimiento, el tejido óseo puede comenzar a perder densidad, altura y volumen.
Este deterioro puede producirse en diferentes niveles y, con frecuencia, varios de ellos aparecen simultáneamente.
Resorción ósea e hipotrofia del reborde
Después de la pérdida de una pieza dentaria, el hueso deja de recibir parte del estímulo mecánico que contribuía a mantener su estructura.
Con el tiempo, esto puede producir una reducción progresiva del grosor y la altura del reborde óseo. También pueden intervenir antecedentes de infecciones, traumatismos y otros procesos capaces de afectar el tejido.
Pérdida de densidad y calidad estructural
Cuando se altera el equilibrio natural de remodelación del hueso, puede disminuir su estructura trabecular interna.
El tejido se vuelve menos denso y puede perder capacidad para proporcionar un soporte adecuado a dientes, implantes y tejidos blandos.
Pérdida de soporte del tercio medio facial
El deterioro de la estructura cigomático-maxilar también puede modificar el soporte de los tejidos blandos.
A medida que disminuye el volumen óseo, pueden producirse cambios en el contorno facial, como una menor proyección de las mejillas o una mayor profundidad de determinados surcos.

¿Cómo puede manifestarse?
Inestabilidad de implantes o prótesis
La cantidad y la calidad del hueso disponible son factores relevantes para proporcionar un soporte adecuado.
Dificultad o incomodidad al masticar
La pérdida estructural puede alterar la función de la región y afectar actividades cotidianas.
Pérdida progresiva de volumen óseo
Los estudios por imágenes pueden mostrar una disminución de la altura, el grosor o la densidad del hueso.
Cambios en el soporte facial
La pérdida ósea maxilar y malar puede repercutir sobre los tejidos blandos y modificar progresivamente el contorno del rostro.
Una terapia orientada a fortalecer el hueso remanente y acompañar su remodelación.
El tejido óseo posee mecanismos naturales de remodelación y reparación. Sin embargo, ante una atrofia importante, pérdidas dentarias de larga evolución, infecciones crónicas o determinados procesos asociados al envejecimiento, esos mecanismos pueden resultar insuficientes frente al déficit existente.
En estos casos, la terapia celular busca favorecer procesos biológicos asociados a la remodelación de la matriz ósea, la vascularización local y el fortalecimiento del tejido remanente.
El tratamiento utilizado en LYRACELL combina dos componentes:
- Células madre obtenidas del tejido adiposo: se procesan y prediferencian en el laboratorio hacia progenitores vinculados con el tejido óseo y con el componente vascular.
- Células del sistema inmune obtenidas de la sangre: participan en la preparación y orientación de la terapia hacia las regiones que se busca tratar.
Bajo los protocolos del Método Moviglia, el equipo de LYRACELL prepara una combinación celular específica de acuerdo con la localización y la extensión del déficit identificado.
La combinación de estos componentes busca acompañar los procesos naturales de reparación del organismo mediante un abordaje personalizado y bajo criterios médicos y de seguridad.

Del laboratorio al hueso maxilar
Las células madre se obtienen del propio paciente y, junto con las células del sistema inmune, se procesan en el laboratorio siguiendo los protocolos del Método Moviglia. A partir del diagnóstico, se prepara una fórmula celular adaptada al déficit óseo de cada paciente. La aplicación es principalmente local y se realiza mediante microinyecciones en el hueso remanente y en los tejidos de las regiones maxilar o malar afectadas. Cuando el objetivo no es solamente mejorar la calidad del hueso existente, sino también generar mayor volumen, el tratamiento celular puede combinarse con una matriz ósea que proporciona un andamiaje en la zona con mayor déficit.
Cuatro etapas para abordar el déficit óseo según su extensión y localización.
El tratamiento se planifica a partir de la cantidad y la calidad del hueso disponible y, cuando corresponde, en coordinación con el odontólogo tratante.
Una evaluación precisa permite tratar el problema específico, no solamente el síntoma.
¿Este tratamiento puede ser una opción para ti?
Este abordaje puede evaluarse en personas que presentan resorción, atrofia o pérdida de densidad del hueso maxilar o malar, siempre que exista un déficit estructural objetivable mediante estudios por imágenes.
Puede ser una opción si…
Presentas pérdida de hueso después de una extracción dentaria.
Existe atrofia o resorción del reborde maxilar.
Los estudios muestran pérdida de densidad, altura o volumen óseo.
Existen secuelas óseas después de determinados traumatismos o cirugías.
El déficit óseo compromete la planificación de un tratamiento implantológico o protésico.
Es necesario mejorar la calidad del hueso remanente.
Existe un déficit de volumen para el que se ha indicado una estrategia combinada con matriz ósea.
La pérdida de soporte óseo maxilar o malar está afectando la estructura facial.
Puede ser necesario otro abordaje si…
Existe una osteonecrosis maxilar severa que requiere tratamiento quirúrgico previo.
Existe una destrucción ósea extensa asociada a una infección activa grave.
Es necesario realizar un desbridamiento quirúrgico amplio antes de considerar una estrategia regenerativa.
Existe una neoplasia en la región maxilofacial que todavía no ha recibido el abordaje correspondiente.
Se identifica una lesión ósea destructiva que requiere primero un tratamiento oncológico o quirúrgico específico.
La indicación se determina a partir de la evaluación clínica, los estudios por imágenes y las características del déficit óseo de cada paciente.
Tratar el hueso es parte del proceso. Controlar cómo responde a las cargas también.
El hueso maxilar está sometido a fuerzas constantes durante la masticación y, en muchos pacientes, forma parte de una planificación odontológica más amplia. Por eso, el seguimiento no se limita al momento de la aplicación celular.
Primeros días
Pueden presentarse molestias o inflamación local transitoria en las regiones tratadas. El equipo médico realiza el seguimiento correspondiente e indica los cuidados necesarios según cada procedimiento.
Seguimiento conjunto
Cuando existe una planificación implantológica o protésica, LYRACELL trabaja en coordinación con el odontólogo tratante para acompañar la evolución del hueso y controlar progresivamente la carga biomecánica.
Resultados medibles
El seguimiento tomográfico permite comparar la evolución del tejido con su estado inicial y evaluar parámetros como densidad, calidad estructural y, cuando corresponde, volumen óseo.
Estos resultados también pueden contribuir a definir los siguientes pasos del tratamiento odontológico o protésico.
Preguntas frecuentes
Después de una pérdida dentaria, el hueso deja de recibir parte del estímulo mecánico asociado a esa pieza. Con el tiempo, puede producirse una reducción progresiva del grosor y la altura del reborde óseo.
No. Puede evaluarse ante resorción, atrofia o pérdida de densidad del hueso maxilar o malar. La planificación implantológica o protésica es una de las situaciones en las que puede formar parte de una estrategia conjunta.
La evaluación puede incluir tomografía computada de haz cónico —CBCT—, radiografías y análisis de la densidad ósea, además del examen clínico correspondiente.
El tratamiento base es autólogo: las células madre se obtienen del tejido adiposo del propio paciente y las células del sistema inmune, de su sangre. En determinados casos, según la indicación médica, pueden utilizarse células del sistema inmune de un donante seleccionado.
La aplicación es principalmente local y se realiza mediante microinyecciones en el hueso remanente y en las regiones afectadas.
Cuando el objetivo requiere generar mayor volumen, el protocolo contempla combinar la terapia celular con una matriz ósea que proporciona el andamiaje necesario. La estrategia depende de la extensión y las características del déficit.
Sí. Cuando existe una planificación implantológica o protésica, el tratamiento se define en conjunto con el odontólogo tratante y se acompaña con un seguimiento de la evolución del hueso y de la carga biomecánica.
Principalmente mediante evaluación clínica y seguimiento tomográfico, comparando la densidad, la calidad estructural y, cuando corresponde, el volumen del hueso con los estudios iniciales.
El primer paso es conocer cuánto hueso permanece y qué necesita recuperar.
La evaluación permite determinar la densidad, el volumen y la calidad estructural del hueso maxilar o malar, y definir si la terapia celular, sola o combinada con una matriz ósea, puede formar parte de una estrategia adecuada para tu caso.







