Ortopedia · Rodilla

Rodilla: terapia celular aplicada a artrosis y lesiones de meniscos y ligamentos.

La rodilla soporta cargas, absorbe impactos y necesita mantenerse estable mientras caminamos, corremos, nos levantamos o practicamos un deporte. Cuando alguna de sus estructuras se lesiona o deteriora, pueden aparecer dolor, pérdida de fuerza y limitaciones para moverse con libertad. El daño puede producirse de manera repentina después de un golpe, una caída o un giro brusco, o desarrollarse progresivamente con el tiempo. En LYRACELL evaluamos las diferentes estructuras de la rodilla para identificar el origen del daño y determinar si la terapia celular puede formar parte de un tratamiento personalizado.

Terapia celular personalizadaGuiado por imágenesMínimamente invasivoLaboratorio propio

Evaluación y tratamiento celular de la rodilla en LYRACELL

Entender la rodilla

La rodilla está formada por la unión del fémur, la tibia y la rótula. Sus superficies están protegidas por cartílago, mientras que los meniscos ayudan a amortiguar y distribuir las cargas y los ligamentos contribuyen a mantener la estabilidad de la articulación.

A su alrededor, grupos musculares como el cuádriceps y los isquiotibiales generan y controlan gran parte del movimiento.

Por eso, el dolor de rodilla no necesariamente proviene de una única estructura. En muchos casos, varios componentes pueden estar comprometidos simultáneamente.

Desgaste y daño articular

El cartílago puede deteriorarse progresivamente, como ocurre en la artrosis. También pueden presentarse lesiones osteocondrales, edema óseo y osteofitos que modifican la superficie articular y pueden generar dolor y fricción durante el movimiento.

Daño en los meniscos

Los meniscos cumplen un papel fundamental en la amortiguación y distribución de las cargas dentro de la rodilla.

Las rupturas o las resecciones parciales o totales pueden reducir esa capacidad y aumentar la carga que recibe la superficie articular, favoreciendo su deterioro.

Lesiones de ligamentos y tendones

Los ligamentos —como los cruzados y los colaterales— contribuyen a mantener la estabilidad de la rodilla.

Los estiramientos o las rupturas parciales o completas pueden alterar esa estabilidad, aumentar las cargas anormales sobre la articulación y afectar el funcionamiento de los músculos que participan del movimiento.

Los tendones también pueden presentar inflamación, degeneración o lesiones que comprometan la función de la rodilla.

Anatomía de la rodilla: cartílago, meniscos y ligamentos

¿Cómo puede manifestarse?

Dolor al caminar o realizar actividad física

Las molestias pueden aparecer durante el movimiento, al soportar cargas o después de determinados esfuerzos.

Pérdida de movilidad

Flexionar o extender completamente la rodilla puede volverse difícil o doloroso.

Sensación de inestabilidad

El compromiso ligamentario puede generar una sensación de falta de seguridad o control durante determinados movimientos.

Pérdida de fuerza

La alteración de la mecánica de la rodilla puede afectar la función muscular y contribuir a una disminución progresiva de la fuerza.

Limitación deportiva o cotidiana

Correr, subir escaleras, levantarse o realizar actividades que antes resultaban naturales puede comenzar a generar dificultad.

Tratamiento celular

Tus propias células, preparadas según los tejidos que necesitan ser tratados.

La rodilla puede presentar simultáneamente alteraciones en estructuras con características biológicas diferentes. Por eso, el tratamiento comienza por determinar qué tejidos están comprometidos y cuál es la extensión del daño.

El tratamiento utilizado en LYRACELL combina células madre mesenquimales obtenidas del tejido adiposo con células del sistema inmune provenientes de la sangre.

Bajo los protocolos del Método Moviglia, el equipo de LYRACELL procesa las células en el laboratorio y prepara una combinación específica según el tipo de tejido afectado —como cartílago, hueso, ligamento o tendón, de acuerdo con cada diagnóstico—.

Las células madre forman parte de una preparación destinada a favorecer procesos biológicos relacionados con la reparación y remodelación de los tejidos. Las células del sistema inmune intervienen en la orientación de la preparación hacia las estructuras que se busca tratar.

La preparación se aplica directamente sobre las estructuras identificadas en el diagnóstico, con el objetivo de acompañar la recuperación funcional de la rodilla.

La combinación de ambos tipos de células busca acompañar el proceso natural de reparación del cuerpo, mediante un abordaje personalizado y bajo estrictos criterios médicos y de seguridad.

Preparación celular personalizada para el tratamiento de la rodilla

Del laboratorio a la rodilla

Las células madre se obtienen del propio paciente y, junto con las células del sistema inmune, se procesan en el laboratorio siguiendo los protocolos del Método Moviglia. A partir del diagnóstico, el equipo de LYRACELL define una preparación celular adaptada a las estructuras comprometidas en cada caso. La aplicación puede realizarse en el espacio articular, el hueso o los tejidos ligamentarios y tendinosos, según la localización y las características del daño.

Obtención de células madre del tejido adiposo y células del sistema inmune de la sangre
Obtención de las células
Se obtienen células madre mesenquimales del tejido adiposo mediante una mini-liposucción, y células del sistema inmune obtenidas de una muestra de sangre periférica del propio paciente o, según la indicación médica, de un donante seleccionado, sin modificar su genoma.
Procesamiento celular en LYRACELL Lab, laboratorio propio de LYRACELL
Procesamiento en laboratorio
Las células se seleccionan, multiplican y procesan en LYRACELL Lab, el laboratorio propio de LYRACELL, siguiendo los criterios del Método Moviglia, con protocolos de calidad y trazabilidad completa en cada etapa.
Preparación de terapia celular específica orientada al tejido identificado en el diagnóstico
Terapia específica
La preparación se orienta al tejido identificado durante el diagnóstico, con una combinación de células madre y células del sistema inmune adaptada al cartílago, el hueso, el ligamento o el tendón que necesita ser tratado.
Ícono de aplicación dirigida de la terapia celular en la rodilla
Aplicación dirigida
La terapia se administra bajo guía por imágenes en el espacio articular, el hueso o el tejido ligamentario o tendinoso, según la localización y las características del daño identificado.
Cómo funciona el tratamiento

Cuatro etapas, un tratamiento definido según las estructuras afectadas.

No todas las lesiones de rodilla necesitan el mismo abordaje. El tratamiento se define a partir del diagnóstico, la extensión del daño y los tejidos comprometidos.

Evaluación médica de la rodilla — historia clínica y estudios por imágenes

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Evaluación

Se revisan la historia clínica, los antecedentes de traumatismos y la actividad deportiva. Según el caso, se utilizan radiografías, ecografías, resonancia magnética o tomografía para evaluar el estado del cartílago, los meniscos, los ligamentos, los tendones y el hueso.

Propuesta terapéutica personalizada para el tratamiento celular de la rodilla

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Propuesta terapéutica

El equipo médico define la extensión de la lesión, las estructuras a tratar, la preparación y el procedimiento de aplicación. Si el paciente es elegible, se obtienen tejido adiposo y sangre periférica, y se procesa una combinación adaptada a los tejidos afectados.

Aplicación guiada por imágenes de la terapia celular en la rodilla

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Aplicación

De forma mínimamente invasiva y bajo guía por imágenes, la preparación se aplica en el espacio articular, el hueso o los ligamentos y tendones. Si se requiere cirugía para corregir la superficie articular, reconstruir un ligamento o dar estabilidad, puede incorporarse durante o después.

Seguimiento y rehabilitación después del tratamiento celular de la rodilla

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Evolución

Al inicio puede haber molestias o inflamación local. La rehabilitación ayuda a recuperar el rango articular y fortalecer cuádriceps e isquiotibiales. Pueden contemplarse dos o tres aplicaciones en 6 a 12 meses, con controles clínicos, funcionales y, si está indicado, por imágenes.

Una evaluación precisa permite tratar el problema específico, no solamente el dolor.

Para quién es

¿Este tratamiento puede ser una opción para ti?

La indicación se define de manera individual y requiere la presencia de una alteración estructural de la rodilla objetivable mediante estudios por imágenes, asociada a dolor o limitación funcional.

Puede ser una opción si…

Presentas dolor persistente o limitación funcional en la rodilla.

Existe daño del cartílago o cambios degenerativos objetivables mediante estudios.

Presentas una lesión o deterioro de los meniscos que requiere una evaluación integral de la articulación.

Existe compromiso de ligamentos o tendones susceptible de este abordaje.

Has perdido fuerza, estabilidad o rango de movimiento.

Una lesión comienza a limitar tus actividades cotidianas o deportivas.

Existen varias estructuras comprometidas y es necesario definir un tratamiento según cada tejido afectado.

Buscas preservar la función de la rodilla y actuar ante un daño estructural identificado.

Puede ser necesario otro abordaje si…

Existe una artrosis muy avanzada, con pérdida severa del espacio o de la alineación articular y contacto óseo continuo.

La rodilla presenta una inestabilidad extrema que requiere una reparación mecánica.

Existe una ruptura ligamentaria completa u otra lesión que necesita una intervención quirúrgica para restablecer la estructura o la estabilidad de la articulación.

El dolor tiene su origen en una alteración de la cadera.

Los síntomas se relacionan con el compromiso de estructuras nerviosas provenientes de la columna lumbar.

Los estudios de la rodilla no explican la sintomatología y es necesario investigar otro posible origen.

La indicación se define a partir de la evaluación médica, el grado de daño y las estructuras comprometidas.

La recuperación también forma parte del tratamiento

Tratar los tejidos es parte del proceso. Recuperar cómo trabajan juntos también.

Una rodilla necesita más que estructuras capaces de soportar cargas: necesita movilidad, estabilidad y fuerza trabajando de manera coordinada. Por eso, después de la aplicación, el seguimiento se adapta al tejido tratado, el grado de la lesión y las actividades que cada paciente necesita recuperar.

Primeros días

Pueden presentarse molestias o inflamación local transitoria. El equipo médico realiza el seguimiento correspondiente y define cómo adaptar temporalmente las actividades.

Recuperar movilidad, fuerza y estabilidad

La rehabilitación física acompaña el proceso para recuperar progresivamente el rango articular, la fuerza y el control del movimiento.

El trabajo sobre el cuádriceps, los isquiotibiales y otros grupos musculares permite mejorar la estabilidad dinámica de la rodilla y acompañar el retorno progresivo a las actividades.

Resultados medibles

El seguimiento permite evaluar aspectos como dolor, movilidad, fuerza, estabilidad y capacidad funcional.

Cuando está indicado, pueden repetirse estudios por imágenes para comparar el estado de las estructuras tratadas con la evaluación inicial.

Preguntas frecuentes

El dolor puede originarse en diferentes estructuras, como el cartílago, los meniscos, los ligamentos, los tendones o el hueso. Además, varios componentes pueden estar afectados simultáneamente. Por eso, el diagnóstico es el primer paso para definir el tratamiento.

Los meniscos ayudan a amortiguar y distribuir las cargas dentro de la rodilla. Cuando se lesionan o han sido parcialmente resecados, esta función puede verse comprometida y aumentar la carga sobre la superficie articular.

No. La indicación se define a partir del diagnóstico y puede contemplarse ante determinados daños del cartílago, el hueso, los ligamentos o los tendones, además de cuadros en los que existe un compromiso combinado de varias estructuras.

Según el caso, pueden utilizarse radiografías, ecografías, resonancia magnética o tomografía para determinar qué estructuras están comprometidas y cuál es la extensión del daño.

El tratamiento base es autólogo: las células madre se obtienen del tejido adiposo del propio paciente y las células del sistema inmune, de su sangre. En determinados casos, según la indicación médica, pueden utilizarse células del sistema inmune de un donante seleccionado.

Dependiendo del diagnóstico, pueden aplicarse en el espacio articular, el hueso afectado o los tejidos ligamentarios y tendinosos. El sitio y el procedimiento se definen de manera individual.

Según la severidad de cada caso, pueden contemplarse entre dos y tres aplicaciones distribuidas en un período de 6 a 12 meses. La cantidad se define al inicio del tratamiento, como parte de un plan con metas concretas. Al terminar el plan se evalúa la evolución y, si hace falta, se definen nuevas intervenciones.

Algunas lesiones requieren una intervención quirúrgica para reparar mecánicamente una estructura o restablecer la estabilidad de la articulación. En esos casos, la terapia celular puede incorporarse durante o después del procedimiento, según la indicación médica.

Sí. La rehabilitación física permite trabajar sobre la movilidad, la fuerza y la estabilidad. El plan se adapta al tejido tratado, al tipo de lesión y a las actividades que necesita recuperar cada paciente.

Se evalúan parámetros clínicos y funcionales como el dolor, la movilidad, la fuerza, la estabilidad y la capacidad para realizar actividades. Además, cuando está indicado, pueden repetirse estudios por imágenes para comparar el estado de las estructuras con el punto de partida.

No. Algunos síntomas pueden tener su origen en la cadera o en estructuras nerviosas provenientes de la columna lumbar. Si los estudios de la rodilla no explican los síntomas, es necesario investigar otras posibles causas.

El primer paso es entender qué estructuras están afectando el funcionamiento de tu rodilla.

Cada tratamiento comienza con una evaluación médica para determinar si el compromiso se encuentra en el cartílago, los meniscos, los ligamentos, los tendones, el hueso o en varias estructuras simultáneamente, y definir qué abordaje puede ser adecuado para ti.